Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 74 Las ciencias sociales en su dimensión pública. Ejercicios de escritura y su influencia en el discurso político-social Social sciences in their public dimension. Writing exercises and their influence on political-social discourse Fredy Aldo Macedo Huamán Universidad ORT-México Ciudad de México, México amacedo@ort.edu.mx ORCID: 0000-0002-8102- 1270 Recibido: 30 de mayo de 2024 Aceptado: 25 julio de 2024 Sección: Notas de investigación Cómo citar: Macedo, F.A. (2024). Las ciencias sociales en su dimensión pública. Ejercicios de escritura y su influencia en el discurso político-social. Alternativas en Ciencias Sociales, 1(1), 74-108. DOI: https://doi.org/10.70467/acs. v1n1.4 Abstract. This essay presents some reflections on the scope and limits of writing exercises carried out by social scientists when they are involved in extra-academic environments; that is, when such work is directed to audiences in the public-civil sphere of their communities. In this sense, one axis of exploration consists of weighing such practices in the shaping of the political-democratic discourse of people as individuals and citizens. The above is raised, taking into consideration that writing for these purposes and audiences has followed certain paths and is defined by a particular current state (or set of challenges to be faced), but that it also requires examination with a view to its creative rethinking as public task and intellectual commitment. Keywords: public dimension of social sciences; outreach; political/social discourse; writing; civic-political sphere. Notas de Investigación
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 75 Resumen. Este ensayo plantea algunas reflexiones sobre el alcance y límites de los ejercicios de escritura realizados por científicos sociales, cuando se involucran en entornos extra-académicos; esto es, cuando dicha labor se dirige a auditorios en la esfera público-civil de sus colectividades. En ese sentido un eje de exploración consiste en sopesar tales prácticas en el moldeamiento del discurso político-democrático de las personas como individuos y ciudadanos. Se plantea lo previo, teniendo en consideración que la escritura para estos fines y audiencias, ha seguido ciertas rutas y se define por un estado actual particular (o conjunto de retos por afrontar), pero que además requiere examinarse con miras a su replanteamiento creativo como tarea pública y compromiso intelectual. Palabras clave: dimensión pública de las ciencias sociales; divulgación; discurso político/social; escritura; esfera cívico-política. 1. Introducción. Escritura como acto académico/cívico-político 1 En el acto de escribir, desplegado con un estilo propio por cada quien en ciencias sociales, se revelan también pistas sobre cómo se entiende lo colectivo en clave política, y la valoración de las audiencias a las que uno se dirige. Aquel por sí mismo es un tópico por explorar y desde el cual opera un compromiso como estudiosos de la vida social; 2 a partir de las disciplinas en las que nos formamos y ejercemos. Sin embargo, ello va más allá. Los científicos sociales estamos implicados en una labor académico-profesional cuya resonancia no sólo recae sobre sus propios círculos de origen, sino que también es parte de la dinámica cívico-política más amplia de las sociedades. Y, al considerar ello, también habría que reparar en la forma en que se comunica (1) – esto es, el cómo se comunica, sin excluir el qué como soporte temático– lo generado desde ese papel; afincado inicialmente en algún espacio de producción del conocimiento (2). Se trata de facetas cuya inseparabilidad 1 Este ensayo se basa en algunas reflexiones que expuse en la Conferencia: “Construir ciudadanía desde la imaginación sociológica. Una tarea entre la universidad y la sociedad”, a la que fui invitado como parte del 50 aniversario de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Cajamarca; la cual impartí vía online en junio de 2023. Además, agradezco a Wilder Ortiz Guadalupe por sus comentarios y sugerencias a partes específicas del mismo, cuando todavía era un borrador. También quiero manifestar mi aprecio a Irene Cabanillas Muñoz, Javier Montoya y Mónica Sánchez Zaragoza, por los diálogos sobre algunas ideas aquí vertidas. 2 El autor estudió Sociología como profesión de origen y una maestría en Ciencias Sociales (con énfasis en tal área), así como también obtuvo un doctorado en Ciencia Política. De modo que estos apuntes se hacen desde esas lentes disciplinarias y puntos de convergencia en el amplio campo de las ciencias sociales.
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 76 casi damos por descontada, pero que también es necesario diferenciar y particularizar en sus términos. Lo que ocurre en el contacto entre científico social-círculo de pares y socios especializados-público amplio, no es algo que sólo esté marcado por una linealidad que parta de un punto a otro, acabando ahí su propósito B (ámbito de destino o recepción), por el cual se desplegó desde un lugar A (zona de producción comunicativa). Éste es un asunto más intrincado y desafiante de lo que supone lo previo. Hay, en estas interacciones y formas de recorrido, toda una dinámica compleja y multidimensional; la cual requiere ser esclarecida desde sus premisas, puntos de acentuación, aportes distintivos, tensionales o convergentes, y campos de vinculación (metafóricamente, el tipo de “balanza” que se tiene entre manos) a partir de los pesos y direcciones propiciadas. En efecto, como género escrito dirigido a sectores académicos, tal acto es expresivo de la tendencia entre nuestras disciplinas a centrarnos en un modo predominante de canalizar el lenguaje, teniendo en cuenta a sus destinarios iniciales (colegas o actores afines en el nivel educativo superior): uno de tipo especializado, sistemático y en un tono mayormente impersonal. Pero, ¿qué implica para el sector académico incursionar en entornos de destino más amplios, y no sólo ceñirse a un nexo con los actores y espacios propios de su eje disciplinar? Desde un punto de mira menos formalizado y sofisticado, un segmento de ellos se involucra en campos de relevancia pública como: prensa, radio, televisión, espacios digitales, sector divulgativo-educativo-cultural, servicio comunitario, cine, museos, entre otros, para desde ahí exponer sus contenidos en concordancia con los tipos de públicos y códigos relativos a esos terrenos. No obstante, comparado con los entornos académicos, convencionalmente concebidos, las brechas en términos de cobertura, impacto, penetración y arraigo de sus modos comunicativos habituales, revela una situación abismalmente diferenciada en cuanto a sentidos, pesos e intensidades. Además de ello, en un terreno así de amplio y carácter público, que planteo como segunda faceta de involucramiento, hay cuestiones de fondo por valorarse desde sus especificidades y rutas finales, en concordancia con sus condiciones, expectativas y potencialidades. En efecto, en una esfera pública y social, los auditorios son tan variados y enfrentados como convergentes, pero en ellos hay un aporte por lo que construyen, resignifican y vivencian, así como una necesidad de entendimientos y habilidades (como elementos de los que en un inicio carecen), en torno a sus discursos cívicos, organizativos y políticos, culturalmente generados, sobre la dirección política o gobernanza de sus colectividades. Vistas desde un alcance mayor, las universidades (lo cual incluye a sus distintas
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 77 entidades, áreas, facultades, programas y campos disciplinares) son agentes de quienes se espera participen –y que, de manera sistemática o no, ya participan– de un involucramiento cívico-público en el contexto de sus comunidades cercanas e incluso más allá de éstas. Para impulsar estos actos y arribar al cometido que se proponen, alguna “agenda” conceptual opera como marco en la base de esos ejercicios; ya sea en modos explícitos, implícitos o más ambiguos. El objetivo del ensayo es reflexionar sobre el alcance y límites del ejercicio de la escritura realizada por científicos sociales, cuando se involucran en entornos extra-académicos; esto es, al dirigirse a auditorios en la esfera público-civil de sus colectividades. En ese sentido, un eje de exploración consiste en sopesar tal ejercicio en el moldeamiento del discurso político- democrático de las personas como individuos y ciudadanos. Se plantea lo previo, en consideración de que la escritura para estos fines y audiencias, ha seguido ciertas rutas y se define por un estado actual particular (o conjunto de retos por afrontar), pero que además requiere examinarse con miras a su replanteamiento creativo como tarea pública y compromiso intelectual. Como tesis principal, se postula que los tipos generales del modelo de escritura –orientada al entorno cívico-político– en ciencias sociales oscilarían entre, por un lado, (a) un esquema intelectualmente exclusivista, supra-societal y centrado en los criterios especializados vertidos en una traducción comunicativa para fines de popularización, y, por otro, (b) una concepción dialógica que hace inteligibles, además de pulsar sensiblemente, las condiciones y capacidades subjetivas de los individuos-ciudadanos, en nexo con los alcances y límites presentes en la discursividad cívico-política de la que provienen o que buscan afrontar. Lo que se tematiza como asuntos de interés público, tanto como lo que se termina expresando, del modo como se hace, refleja la calidad de una ciudadanía retórica (CR) alineada con base en el espectro previo, generándose así: ya sea una muy limitada o empobrecida CR [esquema a], o una potencialmente esclarecedora – bajo una lucidez reflexiva y aguda– [concepción b] acerca de los contextos de análisis, y asentada en una humanización biográfica-historizada de los actores, junto a la definición de retos y perspectivas por sopesarse en sus entornos colectivos, en contraste con la gobernanza democrática y el compromiso cívico-político que ésta requiere o la sostiene. Estas notas de investigación se organizan así: en el segundo apartado se plantea un encuadre amplio del rol de la escritura como ejercicio de las ciencias sociales, insertado tanto en ámbitos especializados como dirigido a entornos cívico-políticos. (Una base conceptual que se adopta es la
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 78 perspectiva de la ciudadanía retórica [CR].) Luego, en la tercera sección, se abunda sobre el foco del abordaje, desde la veta de la escritura para sectores ciudadanos como integrantes de arenas cívico-políticas; resaltando la dimensión pública de tal campo disciplinar, los modelos de escritura a los que se recurre como referentes biográfico-históricos (Klemperer y Havel), y las implicaciones contemporáneas de sus legados para el examen del uso político del lenguaje. Seguidamente, en el cuarto punto, se esboza un marco que se invita a considerar al momento de ejercer una escritura cívico-política en ciencias sociales. Y, por último, se culmina con una visión de conjunto a modo de anotaciones finales. 2. Ciencias sociales: escribir para sí mismas y más allá En general, ¿qué relación tiene el origen, trayecto y futuro de las ciencias sociales con los valores político-civiles medulares de la modernidad (libertad de expresión y de creencias, respaldo de ideas y argumentos en la ciencia y la razón, libertad académica, defensa de la libertad y la justicia como valores centrales, asunción abierta del debate y discusión)? ¿Qué orden de relevancia ocupan éstos en sus fundamentos ontológicos, epistémicos y ético-axiológicos como faros referenciales de su quehacer? ¿Qué pueden aportar aquellas (y de qué formas) a la construcción de sociedades más democráticas, pluralistas y abiertas, desde el ejercicio de la escritura? En una primera instancia, traigo a colación estas interrogantes ya que permiten ir desbrozando una exploración más a fondo acerca del rol público/dimensión política como vetas a responder desde el ejercicio investigativo –e incluso docente y proyectivo cultural– en el que tales disciplinas se insertan. La modernidad al impulsar y aterrizar los marcos valorativos ya referidos en lo político-social, desde contextos democrático-constitucionales, provee de un piso posibilitador para que ejercicios formativos, investigativos, comunicativos y políticos (en lo discursivo-práctico) que giran en torno a la escritura –como una de sus formas expresivas–, no sólo sean reconocibles y exigibles por parte de los actores implicados, sino también para que se asiente y preserve su condición en distintos niveles de inserción, maduración y recomposición. Ello, no obstante, ni asegura una alta calidad de la misma ni que tampoco sus embates preocupantes queden erradicados, o sean siempre una prioridad como áreas de interés (desde la defensa, protección y acción correctiva, debidamente instituidas vía distintas políticas). No hay un estándar fijo ni definitivo para dar respuesta a lo preguntado antes. Incluso una concepción particular –o modelo interaccional–, en torno
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 79 a cómo se asumirían los vínculos entre esas disciplinas y los entornos sociales en nexo con ellas, es el marcador que ayudaría a afrontar mejor esas cuestiones. Así, si se parte de una consideración de que: se está abordando las realidades sociales como ámbitos objetivos y/o subjetivos (nivel ontológico); el conocimiento, sujeto cognoscente y agentes por conocer son tenidos en cuenta como procesos muy decantados desde lo externo-vertical, o desde sus proximidades, interposiciones y dialogicidades e impactos relacionales, que derivan en procesos de saber específicos surgidos de un flanco hacia a otro, y viceversa (nivel epistemológico); o, hay una apuesta por establecer una marcada distancia, en aras de alcanzar una neutralidad valorativa en los analistas-estudiosos, o una en la que por el contrario se presupone una co-construcción de proyectos éticos (nivel axiológico), como parte de esos encuentros orientados a la investigación y/o a las probables prácticas sugeridas como alternativas en la dinámica examinada; ello también permeará en el tipo de concepción sobre qué/por qué/para qué/cómo escribir para públicos no académicos de la vida social. Por otra parte, si se parte de la academia para llegar a la sociedad, considero que en general hay dos capas de involucramiento de los científicos sociales, considerando al conocimiento por generar y a la acción/praxis que se deriva o vincula con el mismo. En primer término, un núcleo primario y gravitante lo conforma la autonomía intra-centrada que requiere todo cultivador de una disciplina como estudioso, pensador o investigador (similar al rol que define a una ciencia básica); ésta no tiene que ni debiera estar sujeta a las presiones extrínsecas, preferencias, motivaciones o expectativas extra-disciplinares, sino que obedece a la libertad investigativa, dinámicas endógenas del saber que ello involucra y al ritmo sereno, cauteloso y propiciador que requiere el asombro, creatividad, agudeza y reflexividad crítica de los asuntos por indagar. Siguiendo con el circuito previamente descrito, un segundo modo de implicación de los cuadros científico-sociales ante sus comunidades, correspondería a sus aportes, sugerencias e inserciones como integrantes de procesos prácticos sobre el terreno (muchas veces nutridos seminalmente por lo logrado en la capa antes referida): i) coadyuvando al rol de actores clave insertos directa o indirectamente en la acción pública concreta, ii) mediante asesorías focalizadas y ampliadas, iii) diseño y hechura de políticas diversas, iv) acompañamiento socio-técnico o pericial, desde la defensa de derechos, dirigido a actores públicos, movimientos sociales, personas u organizaciones de otras índoles, entre otros.
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 80 Un eje transversal a tales capas, es uno que opera como “bisagra” para que esos ejercicios sean reconocibles y procesables a nivel de la sociedad amplia. De modo desagregado, éste consiste en atender la necesidad de: comunicar lo investigado, mediante la divulgación pública de sus saberes; reflexionar sobre ello por su carácter, transferencia, “traducción” o reprocesamiento de saberes, e impacto y proyección en la vida social; contrastar, escrutar y remover el saber establecido, al tiempo que se crea consciencia entre los destinatarios sociales sobre tópicos de interés público, mayormente acuciantes (desde proposiciones sostenibles, fundamentadas y convincentes); a la vez que se esperaría –de regreso y como contracara del recorrido desde lo académico– una gama de respuestas de los actores de base, desde su saber, dilemas y vivencias contextualizadas. Respecto a la expresión y articulación de estos flancos, ocurre que mayormente es algo visto como una labor ejercida por los cientistas sociales, en lo individual o a partir de equipos, casi por inercia o sin mayor reflexividad, conducción e intervención sistémica alguna. Quedarse con esta imagen implica estar muy alejados de actos institucionales que, además de las rutas espontáneas anteriores, asumirían los científicos sociales junto a gestores, estrategas y equipos técnicos (entrelazados con las partes interesadas de las comunidades) (Morone y Ziv, 2024), para generar respuestas que impulsen desde dentro y fuera de sus dominios una vía concertada de saberes-haceres –dirigida al aterrizaje, involucramiento y contribución más notorias de ellas, valorando a distintos niveles, públicos y marcos de retroalimentación–. Ello podría hacerse, por ejemplo, constituyendo oficinas, áreas, entidades, foros o mecanismos diversos que implementen de manera sostenida, interaccional y profesionalmente competente esos ejercicios, aunado a sus respectivos nexos. En general, luego de incursionar vía un abordaje amplio y por tanteo en esta temática en ciencias sociales, di con un flanco más sistemático al respecto, cubriendo al tópico desde una veta especializada: la ciudadanía retórica (rhetorical citizenship). ¿Qué es la ciudadanía retórica (CR) y cómo se vincula con los fines de este ensayo? La CR es un concepto procedente de los estudios retóricos y de la comunicación que explora cómo los individuos se involucran en el discurso público y participan en los procesos democráticos mediante diversas formas de comunicación. En general, se centran en el papel de la retórica en la conformación del compromiso cívico y en los modos en que las personas usan el lenguaje y otros medios simbólicos para influir en la opinión pública, las políticas y el cambio social (Andersen, 2023; Hauser, 2004; Kock y Villadsen, 2012, 2015, 2017; Rees, 2023; Rountree, 2022). Así, para efectos de este ensayo, la
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 81 CR es un referente que actúa en dos vías: como modelo analítico-teórico, al orientar el examen de un entorno con miras a dimensionarlo teórica y reflexivamente; y como un rasgo ideacional –al que se accede, construye, o del que se carece– plasmado en las condiciones discursivas, narrativas, simbólicas y representativas de unos actores en sus ámbitos políticos existentes (o imaginados como deseables, tras movilizarse por su empuje). Figura 1 El camino hacia una ciudadanía retórica (CR) inter-nivel: academia / sociedad Este trabajo conecta con las posibilidades y contornos especificados en esta línea exploratoria (la de la CR), ya que asume que a la ciudadanía retórica llegan y se sitúan como actores discursivos-deliberativos, desde varios lugares-modos, distintos tipos de agentes. En este caso, se trata de resaltar un entorno complejo y dinámico al que denomino una ciudadanía retórica inter-nivel (intelectual-social) (véase la Figura 1); esto es, una que especifica y pone en vinculación los procesos formativos, comunicativos, inter-pedagógicos, dialogales y posicionales entre dos conjuntos de actores: la academia en su dimensión público-intelectual, y la ciudadanía situada en una comunidad política concreta –también referida en la figura como “Ámbito público-social”–.
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 82 Si bien en este abordaje no se cubre todas las facetas de estos vínculos y sus presencias activas en ellos, sí se enfoca en las expresiones de esos rasgos desde la mirada y actuación de unos (académicos como intelectuales públicos) ante otros (las audiencias o públicos), 3 representados en la línea azul de la Figura 1; sin que ello implique necesariamente linealidad, imposición, verticalidad y temporalidades rígidas o definitivas, ni que tampoco que los procesos más creativos, activos, sugerentes y emergentes a un nivel alternativo, se den por hecho, ya hayan llegado y estén en su mejor estado o calidad reconocibles. 3. Decantando al “hilo” político como lente 3.1. El camino hacia lo público: la mirada científico-social A partir de los 90 del siglo XX, pero con más intensidad e hincapié a inicios del presente, las disciplinas humanístico-sociales retoman –como eje de interés– el contacto y proceso comunicativo que pueden establecer con sus destinatarios sociales, desde un abordaje más detenido y reivindicativo de sus lenguajes, narrativas, tradiciones, expectativas, receptividades discursivas, agendas y búsquedas de entendimiento, en el contexto y marcos de convivencia en los que ocurren como terreno de origen. Se plantean ello, en contraposición al apartamiento y auto-encierro que habrían terminado por abrazar, desde el siglo XIX, por medio de una especialización y sobre-especialización; lo cual es retratado metafóricamente con la figura del intelectual apostado en su “torre de marfil”. Así, con tal recomposición del camino, llaman la atención de que, además de su veta especializada- técnica, ahora le hacen lugar a su dimensión pública como generadoras y comunicadoras del conocimiento ante la sociedad. De modo que, bajo esa premisa, explícitamente agregan a esta corriente de acción científica esa denominación como adjetivo: surgiendo, por ejemplo, la antropología pública, la sociología pública, la filosofía pública, las humanidades públicas, la historia pública, la ciencia política pública, y así por el estilo (Bakewell, 2024; Berkowitz y Gibson, 2022; Calhoun, 2004; Putnam, 2003). 4 3 Con más detalle, éste es un recorrido –de ida– que hace la academia como divulgación científica (vía una escritura cívico-política; uno de sus varios registros) para arribar a la esfera cívico-política, aterrizándolo sobre los ciudadanos, representado en la Figura 1 por la flecha azul; tras haber abrevado y captado los significados y experiencias del ámbito público-social. (El recorrido inverso, vía la línea roja, no es algo aún abordado aquí.) 4 Los antecedentes en el siglo XX de lo que se llama el giro público, como tendencia adoptada en ciencias sociales y humanidades, puede rastrearse en varios ejes de impulso. Por cuestiones de espacio, sólo destaco, por ejemplo, los aportes iniciales de Alvin Gouldner en su “La crisis de la sociología occidental” (1970) y en el caso de ciencia política, las experiencias, discusiones y aportes que dieron paso a la “Nueva Ciencia Política” (Barrow, 2017).
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 83 Desde un trazo amplio, sopesar el eje público como ejercicio comunicativo, e incluso crítico discursivo, en la sociología –como disciplina- quehacer, para poner un caso–, a juicio de Michael Burawoy (2004) en lo que él denomina sociología pública, abrió un horizonte multifacético. Bajo su formulación, tal rasgo no sólo consistiría en un empuje expansivo, sino en una coproducción simbólica entre actores. (O, al menos, a ello se buscaría llegar.) En ese sentido, el análisis crítico o ejercicio profesional, e incluso el planteo de criterios a solicitud del cliente (como las consultorías de políticas), no son suficientes. Principalmente, lo previo no basta si lo que se tiene en mente es arribar a un compromiso de aprendizaje/diálogo generativo con lo social; incorporando al actor como agente humano y a la transformación de sus condiciones prevalecientes desde una perspectiva a su vez humanista y crítica. La formulación de Burawoy generó una amplia apertura hacia un abordaje de la dimensión pública en sociología y en otras disciplinas sociales e incluso humanistas; así como también levantó un revuelo de inquietudes y cuestionamientos. Entre las críticas que se le hicieron, destacan aquellas que ven en su concepción sobre la dimensión pública un esquema no sólo limitado sino incluso soportado monolíticamente sobre un proyecto ideopolítico: el socialismo; 5 al margen o con exclusión de otras corrientes y versiones sobre lo público que provengan del sector gubernamental y/o del privado, o de la misma sociedad civil en toda su extensión y diversidad, en clara competencia, choque o búsqueda de consensos entre sí. En contrapartida, se ha sostenido que una dimensión pública en ciencias sociales es una veta más multifacética y complejizadora –permeando a cada una de esas disciplinas–, además de congruente con, y que se vería propiciada por, los principios de un modelo político de carácter democrático que sea: pluralista, abierto, crítico-argumentativo y éticamente sensible- receptivo, al generarse hacia/con/desde los actores sociales. 5 Por ejemplo, a partir de lo que Calhoun (2005) observa en la concepción de sociología pública de Burawoy, puede extraerse estos apuntes críticos: i) su explícita inclinación cargada sobre el marxismo (y la izquierda en general) dentro del ámbito sociológico, es algo que entraría en contradicción con una apuesta crítica, abierta y universal, dirigida a elevar el avance intelectual-político en distintos escenarios sociales (incluyendo a las universidades); y, ii) el vínculo de lo previo con una visión idealizada y compartimentada de la sociedad civil, resta valor a una identificación de sus conexiones-refuerzos con otros ámbitos en un contexto social amplio, en aras de impulsar una “sociología pública que articule las posibilidades de un mejor Estado, un mejor mercado y una mejor sociedad civil” (p. 362) [La traducción es mía]. En una veta afín, Martinelli (2011) sostiene: “Burawoy argumenta que el papel público de los sociólogos debería estar enfocado hacia la defensa de movimientos colectivos y en hacer de los sociólogos públicos los héroes de una sociedad civil idealizada que luchan de manera permanente contra las maldades de los Estados y los mercados”. “Esta postura (…) es innecesariamente restrictivo (sic). Las ciencias sociales, como cualquier otra ciencia, no son una forma de activismo político, sino un arte científico que construye un tipo de conocimiento que es simultáneamente empírico y crítico” (p. 303).
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 84 De todas esas ramificaciones puestas de manifiesto en lo simbólico- ideacional, práctico-material u organizacional-operativo, la manera de construir modos convencionales de llegar comunicativamente a las audiencias (vía el registro escrito) que pauta el meta-discurso de un modelo interaccional (Kashiha, 2022; Pearson y Abdollahzadeh, 2023) –concebido como centro de gravedad, y por considerar uno de tantos otros flancos de un conjunto mayor–, no es sólo una cuestión técnico- transmisora en un sentido definitivo y acabado, inmune a cualquier expresión o posicionamiento sobre los proyectos político-sociales en los que se desenvuelve-acerca-distancia-deslinda-define el científico social. Por el contrario, en ese “recorte” topical concurren y se cuelan, mayormente de forma velada e incluso subrepticia, una serie de visiones, juicios, orientaciones, decantamientos, advertencias y, transgrediendo a las vías previas, tomas de postura abiertamente establecidas, pero también silencios, complicidades, posposiciones reflexivas (causadas por la perplejidad), cómodas complacencias y apartamientos tranquilizadores ante el conflicto o las controversias (Loughlin, 2024); todas ellas en referencia a nuestra posición, ejercicio e impacto como ciudadanos-actores políticos que se “miden” ante sus “politeyas”, “leviatanes” (Hobbes), corporaciones medievales, “ogros filantrópicos” (Octavio Paz), poliarquías (Robert Dahl) o más convencionalmente denominados como Estados modernos (o bloques políticos regionales, como la Unión Europea). No se trata de sugerir que cada tema sobre el que investigamos y publicamos debe tener siempre una faceta política o que lleve a remitirnos a su abordaje desde la perspectiva que pone ante sí a sus ciudadanos y gobiernos. Tampoco que lo académico como esfera especializada de construcción-formación-refinamiento del conocimiento, deba ser abandonada y sustituida por una actividad científica volcada sobre una misión denodadamente politizada o militante; u orientada a reducirse a una suerte de “ingeniería” política-social a disposición de los poderes. Ante un dimensionamiento de lo cívico-político desde las ciencias sociales, incluso habiendo explicitado las inclinaciones político-ideológicas de su proponente, si se asume desde una visión abierta, crítica y pluralista; en ningún caso se espera que ella sea partidista, sectaria o ideologizada. Por el contrario, es un ejercicio que distingue las condiciones políticas que se estudian poniendo en diálogo (o cotejo reflexivo) los valores detectados con sus orientaciones propias, y plantea, de ser el caso, vías alternativas imbuido por éstas, consciente de sus aportes y límites o fronteras compatibles/irresolubles con otras distintas a las suyas, sin considerarlas dogmas o “camisas de fuerza”, ni barreras para aceptar ciertos hallazgos y
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 85 análisis ilustrativos de cursos políticos que, aun cuando no se compartan, son plausiblemente constatables desde lo que destila lo estudiado. Como académicos, de los científicos sociales se espera una indagación sistemática, rigurosa y convincente sobre contextos específicos, en variadas esferas de la sociedad contemporánea. Dentro de ese perfil, como se indicó antes, hay una intervención e influencia que concierne a las dimensiones culturales y simbólicas de una vida cívica y política, en las que estamos involucrados desde un rol como ciudadanos e individuos. No obstante, esta condición ciudadana no es una “piel” que opera inconexa o remotamente con respecto a la posición que nos define como actores académicos e intelectuales. De manera que, si nos asumimos como foco de atención reflexiva o auto-analítica –dicho de manera coloquial: si nos auto-observamos–, por el papel que nos corresponde no sólo como estudiosos e investigadores, sino también como profesionales y agentes intelectuales o culturales que contribuyen con sus reflexiones, entendimientos, motivaciones hacia un abordaje más crítico sobre un entorno, propuestas de cambio sectorial/ sistémico, o facilitaciones próximas de la mano de los actores de base, para la asunción organizativa, movilizadora o influyente sobre la política de los estados, con miras a su avance significativo en derechos, recursos y capacidades de poder, tenemos a nuestra disposición e incluso más que ello, una parte intrínseca de nuestro desenvolvimiento e identidad es el uso del lenguaje (escrito y/o hablado) para dejar en registro esas posibilidades comunicativas en un espectro amplio de vinculaciones que van de la academia a la sociedad (y viceversa). Nuestra misma escritura como científicos sociales, está permeada de códigos simbólicos en clave cívico-política. No obstante, sus lógicas o racionalidades, son poco sopesadas, por lo elusivas e insospechadas, como vías evocativas o expositivas para entender una sociedad. Sus simbolismos, ya sea muy expresivos o más parcos e incluso planos, ya traen consigo elementos de ordenación, acentuación temática, proximidad insinuada o explícita (dirigida al integrante de un auditorio de referencia), distanciamiento adversarial o conflictual, tono valorativo de lo dado- establecido y proyección imaginativa-performativa ante lo esperable, entre otros dispositivos discursivos disponibles o construibles. Cabe advertir, por otra parte, que la relevancia del uso del lenguaje (en el caso de este ensayo, con énfasis sobre lo escrito), no proviene de una recuperación teórico-práctica del posmodernismo, ni de los estudios
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 86 culturales que, en específico, se plantearon esa línea de indagación. Más bien me interesa el lenguaje escrito como un conducto dinámico y contextualizado, con alcances, declives, potencialidades o riesgos en el ámbito de la agencia humana, e insertado en unos marcos institucionales de soporte o resistencia; a partir del cual, en tanto una de sus lentes entre otras, entender/afrontar las condiciones de calidad en la cultura, debate y conexión públicas con la democracia y derechos humanos. De ahí que mi base teórica, de modo central, recurra a la lente de la CR. En ese sentido, mis anotaciones y vías de sugerencia que vierto, se sitúan dentro de un ejercicio de sociología política del lenguaje (Price, 2019), en diálogo con la perspectiva indicada al inicio: la ciudadanía retórica (Andersen, 2023; Hauser, 2004; Kock y Villadsen, 2012, 2015, 2017; Rees, 2023; Rountree, 2022). Por otra parte, plantear estas consideraciones discursivas sobre el lenguaje académico y público que caracterizaría al cientista social, de ninguna manera tiene un fin en extremo restrictivo y tampoco moralista. Ni mucho menos. Pretender alcanzar ello, no sólo deviene en algo irrealista, sino también sería un claro despropósito y contrasentido. A mi juicio, la libertad de investigación/académica, el libre pensamiento, la capacidad crítica y la divulgación cualificada y comprometida ante nuestros públicos, son rasgos compatibles entre sí, además de que entre ellos tienen cabida toques diversos y modulables de ironía, sarcasmo, humor, agudeza creativa e incluso un registro crítico-reflexivo desde lo autobiográfico, en un sentido literario de las manifestaciones que cada uno se permita o desee agregar. (Retomaré, en parte, estas conexiones previas más adelante). De lo que se trata es de concienciarnos del rol de agentes cívico-políticos por lo que decimos, cómo lo decimos, en diálogo/discusión con quiénes, partiendo de qué premisas y en pos de qué marcos prácticos e ideacionales, al responder al contexto político-cultural vivido –y compartido con otros que son nuestros congéneres y conciudadanos– en un desarrollo democrático concreto como condición y posibilidad. La escritura que brota de posicionamientos propios sobre una realidad sociopolítica que se tiene al frente día a día, pone sobre el horizonte creativo del autor –que la irá plasmando en su “hervor constructivo” por generarse– una serie de ingredientes (los cuales al articularse tendrán una cierta ordenación “sobre el papel” en su forma física: el texto escrito), entre los que destacan: i. la cotidianidad atestiguada; ii. el diálogo-conversación directa o frescamente establecidos con interlocutores de base (o también conocidos como ciudadanos de a pie); iii. la actuación ritualizada o encarnada corporalmente, por parte del burócrata de calle (o funcionario de contacto),
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 87 mediante gestos, señalizaciones, advocaciones, posturas, motivaciones, inhibiciones o modulaciones verbales para el caso; iv. la atmósfera percibida y captada en sus capas moldeadoras del entorno convivencial (cercano o adyacente), pautada –por ejemplo– en la circulación, concurrencia o prohibición de espacios en los que caminar, permanecer, reunirse o presenciar; v. las advertencias y promociones visualmente expuestas en el entorno físico (afiches o paneles) o mediante documentos (guías, folletos, reglamentos) para trazar la conducta oficialmente esperada, y, vi. los materiales asimilados biográficamente o por la influencia escolarizada/auto- aprendida que se haya recibido y procesado. Se trata de elementos que, integrados creativa y reflexivamente en un todo, permiten retratar-expresar tanto un estado de cosas como la deseabilidad de algo proyectivamente edificante o constructivo, con respecto a lo que no se tiene o haría habitable el con-vivir una existencia individual y colectiva. Este cuadro configurativo, articulado desde lo vivencial-intelectual en nuestra historia moderna contemporánea, ha tenido desarrollos significativos, a partir de los aportes de algunos autores clave del siglo XX y más recientes, y a los que valdría la pena considerar. 3.2. Visiones desde la escritura. Dos modelos intelectuales ante la política En este apartado recurro a las obras de dos escritores e intelectuales ejemplares, cuyas vidas y perspectivas ofrecen una profunda comprensión del poder y la responsabilidad de la palabra escrita. El primero es el filólogo y lingüista Victor Klemperer (1881-1960), quien soportó el aislamiento y la persecución del régimen nazi con un compromiso inquebrantable con su oficio y sus principios. El segundo es el dramaturgo y escritor Václav Havel (1936-2011); una voz disidente que dispuso de su arte y su reflexividad individual-civil para impulsar un viraje en el destino político de su nación. 6 Aunque sus experiencias y sus contextos difieren, estas figuras comparten una dedicación fundamental y vívida al recurso de la palabra escrita como una fuerza para comprender e impulsar el avance político, junto al compromiso cívico que ello requiere de las personas (Power, 2017; Power y Ryan, 2017). Por ello, como intelectuales que enfrentaron desafíos enormes, sus escritos encarnan una sabiduría ganada con esfuerzo que 6 Además de los textos principales de los autores examinados, consulté fuentes que se refieren a ellos desde una perspectiva crítico-reflexiva; considerando sus contextos, significaciones y legados. Para el caso de Klemperer recurrí a: Barbe (2007), Brennan (2017), Curthoys (2014), Johnson (2000), López (2024), Oette (2017), Puchner (2021), Remaud (2000) y Turpin (2010). En cuanto a Havel, acudí a: Boroumand (2014), Brennan (2023, 2017), Furnell (2022), Grandio (2022), Hammer (1995), Montesinos (2016) y Popescu (2012).
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 88 tiene una afinidad con los temas aquí explorados; principalmente, si de lo que se trata es de abordar el rol del saber intelectual con conciencia social y agudeza reflexiva, orientado a fortalecer el discurso democrático. Tabla 1 El intelectual público y su entorno político: un abordaje desde la escritura Nota: elaboración a partir de textos principales (fragmentos) de los autores. Al reflexionar sobre los legados de estos personajes, pretendo situar el eje de este ensayo dentro de una tradición más amplia de involucramiento literario y político (véase la Tabla 1, para una esquematización de algunas de sus ideas clave vertidas en sus obras principales). Como quien los lea se dará cuenta, sus ejemplos subrayan la profunda influencia que puede
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 89 ejercer la escritura experiencial y a la vez comprometida socialmente, en particular a la hora de moldear la consciencia cívica de los ciudadanos en sociedades democráticas. De este modo, Klemperer y Havel emergen como faros del potencial iluminador que reside en la intersección entre lo intelectual y lo político, aunado a lo socio-histórico. Por tanto, si se requiere de un sustento iluminador y crítico, para orientarse en este tema: el intelectual ante su entorno sociopolítico, habría que ir más allá de una literatura especializada. Uno de esos aportes valiosos, por su legado vivencial y humano, además de clarificador, profundo y accesible, sin una recurrencia a nociones ajenas a lo público, es el que nos dejó el filólogo alemán Victor Klemperer. Lo relevante en la vida-obra de este pensador es que en él confluyen las duras circunstancias de su época, a partir de las experiencias de abuso, control, trato indigno/discriminatorio, persecución y ostracismo a las que fue sometido por su condición de judío durante el nazismo (como régimen político en Alemania en el siglo XX), junto a su impulso creativo por sobrellevar tal situación a partir del uso testimonial en secreto de su pluma; registrando tanto las facetas cotidianas de esos avatares como las reflexiones y cuestionamientos que ello le suscitaba, en serio deterioro del lenguaje político-social orquestado desde las esferas del poder en detrimento del conjunto social y constatable entre los individuos como personas y ciudadanos. Por el momento histórico-cultural que hoy se vive, el legado de Klemplerer resuena como un referente clave. Sus lecciones, desde un ajuste contextualizado, permiten caracterizar-afrontar la situación de deterioro del lenguaje público y la deriva regresiva o erosiva que ello genera; respecto a las condiciones cívicas, agentivas y político-institucionales de un ejercicio democrático en las sociedades. Sucede que este lenguaje, como vehículo discursivo y catalizador de narrativas expositivas o moldeadoras de las capacidades político-culturales de una sociedad, no es un rasgo aislado ni superficial de todo ello. Al contrario, es un vector clave que anuda esas dinámicas, desde lo coyuntural y estructural, en torno a nuestros procesos relacionales, valorativo-simbólicos e institucionales. Con respecto a un lenguaje que queda sometido a un uso manipulador y tergiversador por parte del poder político (en su caso, el régimen nazi), Klemperer (2001) refiere que: Las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico. (2001, p. 31)
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 90 En este filólogo y lingüista, hay una invitación reflexiva y ética a estar en un constante estado de alerta, dirigida no sólo a los intelectuales –a partir de su responsabilidad al escribir sus textos– sino al conjunto de personas como ciudadanas y seres humanos, para impedir llegar a ese deterioro y desnaturalización del lenguaje; o cuando menos para ponerse en resguardo de sus efectos, cuando deriva en esa ruta, escrutándolo y desmontando sus enredos. En general, la obra de este autor 7 deja como contribución una serie de perspectivas valiosas que, si bien se sitúan en la etapa referida, permiten formular lecturas sobre la cultura política contemporánea; al recuperarse su enfoque y dialogar con las caracterizaciones e inquietudes ahí plasmadas a la luz del acontecer actual. Considero que, en el caso de los científicos sociales, algunas lecciones clave del trabajo de Klemperer son: a) en cuanto al lenguaje, él dio cuenta de cómo los cambios en su uso pueden reflejar y moldear ciertas dinámicas sociales. Dentro de ello, los científicos sociales pueden aprender a prestar atención a la evolución de patrones lingüísticos existentes, en tanto indicadores de tendencias sociales, políticas y culturales de mayor calado; b) este autor también reparó en el poder de las modificaciones lingüísticas sutiles, observando cómo alteraciones aparentemente menores en el lenguaje podían tener efectos profundos en el pensamiento y conducta de las personas. Así, al estar pendiente de ello, los científicos sociales se harían conscientes de las formas sutiles en las que el lenguaje influye en el discurso y percepción públicos; c) el análisis crítico es un ejercicio de permanente preservación: en efecto, su meticulosa documentación sobre los cambios lingüísticos durante el nazismo puso de relieve el valor de la observación crítica sostenida. Los científicos sociales pueden recurrir a este enfoque para el análisis del uso contemporáneo del lenguaje en los medios de comunicación, la política y el discurso público; d) en conjunto, su trabajo nos recuerda que el ejercicio intelectual también trae consigo una responsabilidad ética central, de modo que se puede aprender a ser más conscientes de ello, empezando por el uso que hacemos del lenguaje y por su impacto en la comprensión y opinión públicas; e) la posibilidad de un encuadre inter y transdisciplinar, por ejemplo, aprendiendo cómo él combinó lingüística, historia y experiencia personal en sus análisis. En efecto, este 7 Principalmente, LTI. Notizbuch eines Philogen [LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo] y Ich will Zeugnis ablegen bis zum letzten: Tagebücher 1933-1945 von Victor Klemperer [Quiero dar testimonio hasta el final (2 tomos): I. Diarios 1933-1941. II. Diarios. 1942-1945]. Los títulos referidos antes entre corchetes, son las traducciones al español que publicaron editoriales distintas, y corresponden a las ediciones de 2001 y 2003, respectivamente. Éstas fueron las que se consulté para la elaboración del ensayo.
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 91 enfoque puede inspirar a los científicos sociales a recurrir a diversos campos para enriquecer su comprensión y comunicación de fenómenos sociales complejos; f) desde su expresión comunicativa se identifica, como rasgo distintivo, una escritura accesible: efectivamente, escribió en un modo que le resultara entendible a un público amplio, a pesar del carácter académico de su trabajo. Los científicos sociales, que buscan interactuar vía su escritura en la esfera pública, tienen en él un modelo al cual emular; g) el valor de lo cotidiano como registro documental es también un acto muy presente en sus obras (sobre todo en sus diarios, o en las que luego sistematiza con mayor sentido analítico): Así, los diarios devienen en base de lo que escribe, como fuente clave para examinar la vida en su entorno. Tal enfoque anima a los científicos sociales a considerar los aspectos a veces mundanos de la vida social, ya que de ahí pueden surgir saberes y criterios sugerentes sobre ella; h) otro elemento destacable de su trabajo es el sello que emana de la voz personal, más allá de su carácter académico: de hecho, la inclusión de experiencias personales de Klemperer en su trabajo académico manifiesta cómo tal narrativa personal enriquece al análisis, además de hacerlo más próximo, perceptivo e impactante a ojos de un público más amplio; y, i) la relevancia de mantener siempre avivada, afirmada y atenta como una “llama” inapagable a la luz del espíritu crítico: no sólo ante regímenes de claro signo totalitario (de derecha o izquierda), sino también en contextos democráticos amenazados por fuerzas o limitaciones internas, o presiones-enemigos externos, impulsándolas a socavar sus alcances, e incluso a verse incapaces de surgir ahí donde sus contenidos son nuevos, para los actores en varios planos colectivos. Situado en otro contexto socio-histórico, pero aún en el siglo XX y compartiendo con Klemperer el hecho de ser un ciudadano que vive bajo un régimen totalitario (de tipo comunista), la perspectiva sociopolítica que es rescatable de Václav Havel (2013) 8 para los fines de este ensayo, es la del activista disidente y más tarde político. Además, de que es alguien que, por su origen profesional (es dramaturgo y ensayista cultural), también incorpora el componente crítico de un modo central; vía sus discursos, manifiestos, peticiones y memorias: el rol de intelectual público –uno que había luchado contra el totalitarismo, para luego asumir un papel protagónico en la política como presidente de su nación–. En Havel, los roles mencionados coexisten e incluso se refuerzan entre sí. En todos esos ámbitos, resulta bastante ilustrativa, por lo vibrante, esclarecedora y accesible, la fuerza expresiva de su escritura; 8 Uno de sus libros centrales es Moc bezmocných; escrita en checo. En español, se consultó la traducción aumentada (“El poder de los sin poder”), publicada en 2013.
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 92 principalmente, por el ejercicio que con ella despliega y trasmite en torno a los significados sociales, simbólicos e institucionales que se requieren cultivar en aras de construir una cultura política democrática, en respuesta a su contexto, retos y limitaciones como un país federal que reúne a dos naciones (y que luego seguirán su rumbo por separado). El núcleo de la concepción política de Havel, es la responsabilidad de las personas como factor esencial de su pensamiento y acción: aquella impulsa su definición ante la sociedad/el Estado que conforman (o que las condiciona). Desde ahí derivan, como pilares medulares, la autenticidad –que son capaces de activar ante sí mismas y ante tal Estado-régimen; a partir de lo que denomina “vivir en la verdad”–, y el ejercicio de la política desde la ética y consciencia como faros de los actos, decisiones y visiones del ciudadano ante el poder estatal. Dotados de esas fortalezas personales e impulsos colectivos, los individuos son(serían) capaces de poner en jaque al poder establecido, cuestionando sus cimientos, abusos y continuidad como un sistema formal e ideológico. En efecto, a través de la autenticidad personal son capaces de alinear las acciones propias con sus creencias-valores. Lo cual implica no sólo estar en desacuerdo en lo privado con el sistema, sino vivir abiertamente en línea con sus convicciones; además de fortalecer la trama de una sociedad civil, en lo colectivo –vía la resistencia civil no violenta, que se plasmaría con una serie de formas de crítica: por ejemplo, mediante iniciativas educativas independientes, exposiciones de arte no oficiales, publicaciones clandestinas, entre otras–. Verdad y mentira son rasgos que los ciudadanos han de tener permanentemente en su radar como actores civiles-políticos ante el sistema de poder que enfrentan. Mediante la primera reafirman el valor y la consciencia que los dignifica como personas. En cambio, con la segunda ejercen un rechazo a la manipulación, y ponen al descubierto con denodado coraje el carácter opresivo del régimen; resistiéndose a seguir sus rituales y dictados, propalados ideológicamente como si fueran inamovibles. Como recurso inseparable para exponer sus ideas y diseminarlas entre sus conciudadanos la escritura de Havel, a partir del marco ideacional y práctico previo, devino en una vía expresiva firme, inspiradora y motivante para los roles que ellos (los “sin poder”) asumían, junto a sus redes paralelas, símbolos, mensajes y resistencias abiertas al monstruo totalitario que querían derribar –dejándolos desfondado y al desnudo por sus manipulaciones, mentiras y atrocidades que lo definían como orden político en la sociedad checoeslovaca–.
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 93 3.3. El lenguaje en la política contemporánea. Implicaciones de los legados previos Lo expuesto por Klemperer y Havel resuena de manera relevante con lo que vivimos más recientemente; con respecto al uso político del lenguaje en el marco de escenarios democráticos y autoritarios a nivel global. Salvando las distancias históricas particulares, por tanto, una tarea relevante consistirá en identificar y releer tanto esas condiciones como perspectivas en las últimas décadas a la luz de sus miradas, claves e interrogantes. La política contemporánea se revelaría como punto de confluencia de muchas exigencias reivindicativas o escenario bullente, en los que sectores del ámbito social alertan avivadamente, con presiones y embates, a las élites hegemónicas, cómo un lugar en el tejido social al que no han accedido, o que están a punto de perder irremediablemente, está en el centro de su interés y de la atención pública más amplia. Ello ocurre mientras como contrapartida el núcleo dominante se aferra a su posición directiva y estratégicamente anclada en la especialización-tecnocratización, o, aunque reconozca la necesidad de refundar a gran escala los sistemas existentes, no atina a articularse por sí mismo ni en una cohesión amplia con diversos sectores para generar proyectos habitables, inclusivos, viables y (re)constructivos del panorama actual. Bajo esas premisas, por el contrario, lo que se atestigua es una tendencia muy extendida e intensificada hacia una autocratización de los sistemas políticos y a otras vías extremistas o divisivas, en clave populista (en su mayoría de derecha), jalonadas en parte por la anterior y también por los desatinos del mismo proyecto efectivamente plasmado por algunas democracias contemporáneas, subordinadas al fundamentalismo de mercado y al desfondamiento de sus bases legales y socio-políticas (que hubiesen posibilitado un mejor ejercicio de los derechos humanos y del Estado de derecho a sus gobernados). Junto a esa inercia e impulso en ascenso de las visiones más beligerantes y particularistas en los términos planteados, hay una deliberada configuración que se ha dado en llamar la era de la post-verdad –surgida, sobre todo, con mayor notoriedad e ímpetu a partir de 2016; bajo el contexto del Brexit y el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos–, y desde una visión epistemológica (pero que resulta endeble en las bases interpretativas que se plantea) (véase a Enroth, 2023); consistente en adoptar lenguajes no sólo no democráticos sino claramente anti- democráticos en el horizonte de las conversaciones públicas entre actores
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 94 sociales, políticos, mediáticos y culturales. Se trata, desde el abordaje epistemológico referido, a favor de la post-verdad, de un panorama de (des)legitimaciones discursivas y narrativas o conjunto de imaginarios que saturan/enrarecen la escena mediática, conversacional y deliberativa, con base en claros mecanismos de información errónea, desinformación, hechos alternativos y fake-news (Recuero, 2024; Tufa et al., 2024). Apartándose de estas premisas, asimiladas casi de inmediato como los marcos de caracterización sobre el origen y la dinámica recientes acerca del lenguaje-discurso políticos, en el escenario de desarrollo tecnológico que lo intensifica, a partir del uso de las redes sociales, el politólogo Henrik Enroth asume una posición un tanto distinta sobre ese diagnóstico. Él pone el centro de sus reflexiones en la crisis de autoridad, y no en el fenómeno de la post-verdad como tal, como encuadre para entender las condiciones político-culturales recientes; ampliamente resaltadas por la reemergencia sobre la vida política de tendencias como las de la extrema derecha, el negacionismo y los grupos pro-teorías de la conspiración. Desde su entender, se trata más de una cuestión política y no epistemológica. En sus propios términos, él sostiene que: …estamos atestiguando una creciente desconexión entre lo que las personas pueden presenciar en sus propias vidas y lo que consideran reconocido e institucionalizado en la política, la economía, el derecho y la cultura. De ese modo, los bienes prometidos –movilidad social, libertad, igualdad de oportunidades en la vida, prosperidad y democracia– pueden ser aspiracionales sólo hasta cierto punto, sólo por un tiempo y sólo para una cantidad determinada de personas, antes de que las promesas pierdan su fuerza convincente. Como consecuencia de dicha desconexión, es decir, en ausencia de vínculos que unan, la autoridad es fácilmente reducida por los desencantados y sus portavoces nominales a simple poder, a las instituciones en las que se ha conferido autoridad, y así quienes hablan y actúan en nombre de estas instituciones son fácilmente reducidos a élites y expertos que ejercen su poder a distancia y a expensas de los desencantados. En este punto, como sabía Arendt, la autoridad ya ha fallado. (2023, p. 190) [La traducción es mía] Esta postura arendtiana de Enroht, se propone un entendimiento más profundo de los factores que permitirían aclarar las razones por las que estamos no sólo en un proceso de deterioro del lenguaje político-cultural, sino también de implosión estructural e institucional de la política y la sociedad como las habíamos conocido; sin que se perciba una posibilidad
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 95 de maniobra o redirección a la vista, que sea más estabilizadora y que articule a los actores en torno a una dinámica, sino armónica por lo menos, previsible y auto-limitante en torno a sus demandas, tensiones y conflictos. En los últimos tiempos, en pleno siglo XXI, una colección de caracterizaciones priorizadas por ciertos gobiernos, actores privados, movimientos de protesta, e individuos en lo particular, emergen desde las esferas gubernamentales, ámbitos corporativos, espacios callejeros o las llamadas redes sociales; entrando en una extendida y pocas veces escrutada circulación en la escena social y política. Bajo el uso recurrente de términos como “seguridad nacional”, “estado de excepción”, “técnicas de interrogatorio mejoradas”, “régimen de transformación”, “justicia social”, “bien común”, “cancelación”, “otros datos”, “hechos alternativos”, “grandeza de la patria/nación”, “élites corruptas”, “sabiduría del pueblo”, “nueva normalidad”, entre otros (López, 2024), se enaltecen idearios totalizadores o maximalistas, alineándose en bloques partidistas o coaligados por afinidad ideológica que se aíslan y cohesionan ante otros de similar construcción que proceden igual frente a los anteriores. Los sectores que entre éstos llegan al poder e incluso actores en lo particular, que asumen esas orientaciones, no sólo están en una posición privilegiada para difundir sus plataformas y definiciones, sino también ganan terreno entre el tablero del poder para establecer los términos de las agendas e infundir sus prerrogativas e influencias sobre las institucionalidades democráticas establecidas, erosionándolas, tergiversándolas y trastocándolas con implicaciones inquietantes y temerarias. Ello ocurre en un contexto cuando menos sombrío, erosionador y amenazante que se cierne sobre las fuerzas democráticas, liberales y progresistas a nivel global. Se trata de una corriente pública de influencia discursiva en donde concurren visiones extremistas, reaccionarias, identitarias, desinformativas y polarizantes (Bartels et al., 2023), sin que muchas veces los ciudadanos de a pie reparen en su grado de penetración y el tipo de riesgos sistémico-simbólicos que generan, o pueden llegar a descontrolar, en los arreglos sociopolíticos de carácter democrático constitucional. Ante un escenario así de enrarecido, regresivo y deteriorado en su condición cívico-democrática, los científicos sociales necesitamos redirigir la mirada sobre y compromiso con el lenguaje, poniéndonos al frente de esferas públicas circundantes a tal ejercicio y más allá de ellas (Pazzanese, 2023; Renwick y Fieldhouse, 2023; Zhang, 2024). Una primera capa de involucramiento es aquello que llega a consistir en (o provenir ya de) un
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 96 interés previo sobre esta área temática, o como parte de un abocamiento científico, intelectual y/o profesional más. Indistintamente de lo previo, lo cierto es que –como segunda capa– contribuimos, influimos, participamos e incluso nos aislamos o desapegamos como investigadores o agentes influenciadores, al comunicar contenidos política y civilmente orientados hacia la vida social amplia, estemos o no conscientes de ello. 4. Desglosando escenarios: voces hacia una arena democrática Después de este recorrido conceptual y biográfico-histórico, surgen estas preguntas más orientadas a la acción resolutiva: ¿Qué se lleva de sí mismo y con qué se encuentra/agrega para sí el científico social cuando se inserta en plena arena pública o en espacios políticos? ¿En qué sentido y medida este reposicionamiento impacta sobre sus modos comunicativos de dirigirse a sus destinatarios, vía el uso de su pluma? Entre la producción empírico-teórica y las tareas informativas o expuestas en acciones de política pública, en el marco de sectores diversos del quehacer político-gubernamental –o político-social en sentido amplio–, los científicos sociales se desenvuelven generando contenidos comunicativos de los signos más variados; con diversos grados de alcance y penetración socio- cultural entre sus conciudadanos y sectores de élite. Más recientemente, resaltando la oportunidad que brindan los blogs y el envío de tweets (hoy posts en la red X) desde el ciberespacio, Patrick Dunleavy (2004) considera que en ello subyace un nuevo paradigma de comunicación académica que valdría considerar por sus alcances amplios y significativos, al conectar a los académicos con diversos actores sociales. Además, puntualiza que los científicos sociales “tienen la obligación ante la sociedad de contribuir con sus observaciones al resto del mundo” (Dunleavy, 2014, párr. 3) [La traducción es mía]. Más allá de si el tópico en mención recaiga explícitamente en (o se aleje de) lo que se considerarían cuestiones relativas a lo cívico, público, político o gubernamental-directivo, sus expresiones reflejadas por escrito o de modo oral, revelan una postura propia (o más influenciada por sesgos), una proposición de ordenación conceptual-práctica a considerar en la escena social, un posicionamiento respecto al lugar de lo individual- colectivo, y un sentido pedagógico informal sobre qué se sugiere valorar, reforzar, cuestionar, respaldar, acreditar o concienciar, desde nuestro juicio y acción para el cambio, transformación o preservación por considerarse valioso en lo social.
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 97 Que estos elementos se formulen, inhiban, canalicen e impulsen, e incluso se limiten o expandan en sus alcances de difusión, es un asunto toral sobre el que tarde o temprano como actores intelectuales, políticos y sociales tendremos que hacernos cargo. El modo en que se escriban al respecto, si se trata de este género dentro de lo académico o espacios de corte divulgativo que partan de tales agentes disciplinares, bajo los más variados formatos, medios, mecanismos, comunicabilidades, contrapartes dialogantes, audiencias, e infraestructuras de transmisión y/o deliberación, forma parte de un ecosistema de diseño y orientación de sus sentidos finales como aterrizaje e influencia en los discursos cívico-políticos de todos los ahí implicados; y no sólo bajo modos autorreferenciales y unidireccionales, sino en vías incluso multidireccionales, recursivas y dinámicas. Otro punto distinto es abordar la calidad de estos procesos y rasgos, y dimensionar si los cursos que siguieron fueron apropiados, sostenidos y deseables, en aras de valorar formas alternativas de tratamiento hacia cometidos o proyectos preconcebidos o potencialmente mucho más sugestivos. En definitiva, no existe un repertorio exhaustivo ni tan abarcador que integre las directrices de asunción en los modos de escribir, desde un ángulo político-divulgativo, en el lenguaje –o la proyección discursiva–; susceptible de exhibirse por parte de un sector como el de los científicos sociales. E incluso es probable que tal colección sea innecesaria y hasta indeseable, además de inviable. Lo que sí pueden ensayarse, en efecto, desde la experiencia siempre propia e imaginativa, son esbozos o trazos que permitan sugerir una suerte de marco referencial en torno a ello. Desde mi perspectiva, tales vías específicas de expresión, por medio de lo escrito, que cubren como atmósfera discursivo-simbólica, la postulación de planteos políticos tras los análisis temáticos o topicales que realicemos (independientemente de su naturaleza disciplinar o sectorial a desplegar), y que habría que contemplar con explicitud y sentido reflexivo-propositivo, son: • Considerar las ideologías o inclinaciones políticas que están en juego sobre el terreno, como parte de las condiciones prevalecientes que se han identificado y se ponen bajo cuestionamiento. • Ya sea que se trate de cuestiones fácticas y/o ideacionales, sobre las que los mismos estudiosos hayan realizados estudios dirigidos a audiencias especializadas, o que revisen-complemente-discrepen con los generados por sus otros pares, y que ahora quieran trasladar a un terreno público amplio, lo aconsejable es exponer el abordaje que ello les
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 98 planteó al revelar sus sesgos y marcadores biográficos, principalmente en su condición de posturas ideo-políticas de origen (Shermer, 2024); sopesando en qué medida estos elementos interfirieron, posibilitaron, fueron materia de suspensión provisoria, o concurrieron junto a otros criterios equilibradores en el proceso investigativo realizado, y qué ángulos acaban iluminando u oscureciendo actualmente para postular ciertas reflexiones sobre el examen e involucramiento sociopolítico desde tal visión vertida sobre el tópico de interés, su diálogo-aprendizaje con sus contrapartes ideopolíticas y el engarce dialógico comprensivo que potencialmente puede suscitar poniendo al frente a las voces locales, ciudadanas, individuales e interpersonales, con las que logre conectarse en sus colectividades respectivas. • En un plano comunicativo más directamente establecido con el ciudadano-persona, lo sugerible es que del registro escritural emane una suerte de proximidad vívida, o intimidad conversacional con las situaciones experienciales que son identificables en el día a día de tal actor, y que el escritor/a intuya por empatía socioemocional, o recupere de fuentes cualitativas primarias. En ese sentido, lo que se deriva aquí es una suerte de diálogo inter-subjetivo que desde una mirada particular el intelectual o académico de las ciencias sociales logra construir a partir de haber pulsado la vivencialidad de los otros ciudadanos, sino como estar en su piel o zapatos, cuando menos desde una sensibilidad finamente situada en sus biografías y entornos circundantes. • Otro nivel de registro escritural con lo público-social, se corresponde con la escena creativo-cultural. En ésta tenemos que realizar una inmensa tarea de aprendizaje y plasmación; en donde resalte el enfoque científico-social, pero desde las claves del lenguaje de ese terreno (por ejemplo, desde lo dramatúrgico, cinematográfico, literario, museográfico, gráfico-visual, multimodal, entre otros). • En la interface entre lo político y lo cívico-social, los actores y grupalidades de soporte como profesionales, defensores, promotores, consultores, facilitadores y otros, requerirán de una serie de proposiciones, esclarecimientos y sugerencias organizativas-estratégico-programáticas que les permitan mediar la potenciación de voces y respuestas que traen o configuran los actores de base; con miras a abordar, movilizarse, influir y transformar sus condiciones sociopolíticas iniciales hacia un horizonte más emancipador, democrático y constructivo, o cuando menos habitable y más pleno.
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 99 A fin de cuentas, la escritura de los especialistas en ciencias sociales, ya sea para propósitos académicos o para fines cívico-políticos, tiene un impacto significativo en la configuración del discurso público dentro de una sociedad. En efecto, a través del ejercicio que realizan, mediante la investigación, el análisis y el pensamiento crítico, con la escritura orientada a mejorar el discurso cívico y político de una comunidad (Fuks et al., 2017; Gonzalez-Mohino et al., 2023; Sibbett, 2016) –sobre la cual se puso el foco de atención aquí–, tales intelectuales pueden contribuir a la divulgación del conocimiento e ideas que influyan en la opinión pública, la educación política y la formulación de políticas. En particular, sus desarrollos tienen el potencial de provocar importantes discusiones y, además, lograr un cambio tangible o simbólico en las normas y valores sociales. Si ya desde su faceta académica, con su escritura tales estudiosos emergen como fuerza impulsora que influye sobre el avance y la transformación sociales; desde la escritura orientada hacia el ámbito cívico-político, lograrían con mayor acento no sólo influir en el discurso público, sino también destacarían por jugar un papel central en el moldeamiento del panorama político más amplio de una sociedad. Con cierto detenimiento, puede detallarse un poco más lo anterior. Mientras con la escritura estrictamente académica, salen a relucir el rigor y un abordaje basado en la evidencia, lo cual confiere credibilidad a las ideas y argumentos presentados, a la vez que ello puede impactar sobre las decisiones tomadas por los responsables políticos y el público (Slack, 2022); con la escritura cívico-democrática, en cambio, se puede contribuir a dar forma a un conjunto de narrativas sobre tal o cual asunto (o derribar a otras de tipo regresivo u obtuso), proporcionando una plataforma para el análisis en profundidad y la exploración de los problemas sociales; de manera que, al hacerlo así, estarían propiciando un compromiso crítico de las personas hacia temas complejos (que les conciernen directa o indirectamente), a la vez que buscarían fomentar una elevación del nivel de discurso político que se tenga. Vista en un sentido abarcador, la escritura cívico-democrática de los científicos sociales sirve como una suerte de catalizador para el cambio social, al arrojar luz sobre cuestiones apremiantes que emergen colectivamente; al mismo tiempo que ofrece perspectivas alternativas, y desafía a las normas y estructuras de poder existentes. En concordancia con esa orientación, también sobresale como un rasgo de ella el carácter interdisciplinario que traen en conjunto: mediante esta articulación dialógica (tras vincular diversas campos o áreas), con su escritura tales científicos estarían fomentando un entendimiento holístico de cuestiones sociales
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 100 complejas; lo cual los conduce a involucrarse en discusiones informadas e intervenciones políticas en condiciones de captar y abordar los desafíos sociales subyacentes. En suma, desde lo que implican los modos de escritura desplegados por tales especialistas, plasmados mediante artículos académicos, artículos de opinión, publicaciones en las redes sociales, memorándums, esquemas de política o análisis socio-legales, posturas divulgativas reflejadas en entrevistas o como parte de algún equipo de realización cultural (artístico, cinematográfico, museal, entre otros), ellos juegan o están jugando un rol central en la construcción y sentido que llega a tener un discurso político dentro de la sociedad. 5. Anotaciones finales Este ensayo reunió un conjunto de notas esquemáticas, en las que me propuse reflexionar sobre el lenguaje escrito desde las ciencias sociales orientado a un público amplio; considerando el aporte y las limitaciones de ese ejercicio a la generación de un discurso democrático desde unos modos comunicativos centrados en lo político y lo civil. A partir de lo planteado hasta ahora, subyace un modelo de escritura significativo y encauzado constructivamente hacia propósitos cívicos y agentivos en clave democrática. Pero sucede que, más probablemente, estemos aún lejos del umbral de esa exigencia. Es más: aún persiste con predominio y resistencia al cambio, en gran medida, el viejo y cuestionado modelo verticalista y autorreferencial del intelectual como faro exclusivo que ilumina e impulsa vigorosamente a sus públicos, vistos como ávidos de su saber e influencia cultural. Con ello, resalto tal asunto en términos de su direccionalidad y potencia o debilidad, e incluso inutilidad. Desde otro lado, incluso estaría en tela de juicio si es en la universidad –como ámbito institucional, organizativo, cultural y simbólico, más idóneo en la actualidad–, tal como hoy se encuentra, donde el modelo alternativo esté siendo (o deba ser) arropado para volcar sus mayores aportes y posibilidades. Más bien pareciera que aparte de ya no ser, si alguna vez lo fue, ese el terreno germinal e impulsor de tales fines relevantes, otros espacios resulten ser más dinámicos y creativos, e incluso si sus agentes más afianzados y avanzados individualmente (en su condición de intelectuales), se hayan formado en la universidad. Por lo que resultaría que no es ahí donde éstos generen/vuelquen sus mejores ideas, propuestas y marcos propositivos, sino en entornos alternos a esos recintos en los
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 101 que se educaron en lo académico y profesional. (Éste es un motivo para reexaminar lo andado y prevaleciente, y abrirse a una apuesta por un nuevo modelo de vinculación entre academia y sociedad.) En general, puede concluirse que: a) esa dimensión pública de tal campo disciplinar resulta relevante como eje de involucramiento intelectual al motivar, abrir e impregnar con su visión en los procesos simbólico-culturales de las esferas cívico-políticas ahí instalados; aun cuando por delante le queda por afrontar importantes asignaturas pendientes, en términos de comunicabilidad accesible, fluida, reconocible y valorada por los actores no académicos a los que intenta llegar e impulsar; b) los procesos de inserción comunicativa, pedagógico-no formal y formativo-discursivos lanzados desde recintos especializados (universidades, centros de investigación, fundaciones, think-tanks), también podrían revisar sus cursos seguidos de ida con retroalimentaciones de vuelta, al participar del cultivo de saberes y expresión de experiencias desde los actores sociales asentados sobre el terreno; c) la politicidad como eje transversal de estas interacciones, entrelazamientos y co-construcciones dialógicas es una veta o lente medular para articular las participaciones disciplinares, focalizar sus ángulos y reintegrarlas en un marco comprehensivo más abarcador e inteligible de los procesos identificados e interpretados como escritura asumida por los científicos sociales; d) la necesidad de reconocer, contextualizar e interrogar a la luz del momento actual, a modelos de escritura plasmados por actores influyentes por su liderazgo, experiencia vivencial o calidad expresiva de sus posturas, como en el caso de Klemperer y Havel –quienes además de su perfil intelectual y político, aportan una densidad biográfica única, desde el abordaje de su época y de la cercanía sociopolítica que vivencian con sus congéneres en ese horizonte histórico–; y e) la provisión de estas claves interpretativas y lecturas sociohistóricas, operarían como recordatorios para que las ciencias sociales reexaminen su involucramiento comunicativo y proyectivo como actores intelectuales que, desde una CR, exponen sus posiciones ante la sociedad –influyendo en parte en la configuración particular de sus discursos/prácticas democráticas y los marcos civiles de entendimiento/sensibilidad que acompañan a éstos–, en una búsqueda por plasmar mejores estrategias de comunicación, entendimiento, educación- pedagogía y reflexividad orientadas hacia/con los sectores ciudadanos. (Lo último, no es un limitante, sino por el contrario la otra cara de la moneda por atenderse –lo que en la Figura 1 se representó con la flecha roja–. A partir de ésta, como retorno, se reconoce la posibilidad de incorporar las expresiones comunicativas-epistémicas generadas desde el saber de esos públicos; bajo distintos tipos de registro, lo cual incluye, pero no se limita, a lo escrito.)
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 102 En el centro de estas discusiones, está en juego cómo se percibe el rol público que asumen o se proponen asumir las ciencias sociales. Como anota Isaac (2015), respecto a la ciencia política, al valorar un modelo que él sugiere plasmar –la búsqueda de una ciencia política que sea reflexiva, relevante, accesible y pluralista– se remueve un tejido que involucra a varios componentes: a) la contribución a una esfera pública, bajo o con la modulación de ella como disciplina, además de compartir tal arena con actores como periodistas, líderes y ciudadanos, b) la visión integradora que se sea capaz de articular, más allá de las sub-disciplinas del campo en conjunto; c) el pluralismo posicional-reflexivo, propositivo y metodológico que ahí se logre desplegar y entrelazar; d) el compromiso con la relevancia pública en el abordaje de asuntos ligados a los intereses ciudadanos, como apuesta que desborde constructivamente un foco excesivo en el rigor técnico-metodológico; y, e) el potencial aporte, desde ese impulso, al fomento de un dialogo abierto y crítico en foros a los que llegue o propicie. Por último, dejar una nota tan optimista, tal vez no sea el mejor modo de cerrar un ensayo, enfocado en la crítica abierta junto al examen biográfico, como éste. Sin embargo, me gustaría acudir a una metáfora como recurso simbólico para resaltar las “voces” que nos definen como sujetos narrativos –y humanos integralmente– operando en un marco colectivo en el que hay acompañantes sociales, que con sus copartícipes de ese “viaje”, en alerta o no, a esos mensajes, además de que comparten la necesidad de pronunciarse, escucharse (y hacerse escuchar), confieren una respuesta a los que los dirigen como gobernantes de esa empresa colectiva o comunidad política llamada Estado. Los ciudadanos estamos dentro de ese “barco” (evocativo de una organización política en la que se soporta un destino colectivo), que recorre aguas y temporales con ritmos y condiciones variados, a la par que a él lo conducen ciertos miembros de la “tripulación” con distintos status, funciones y límites (capitán, timonel, contramaestre y marineros), y ocurre que mientras éstos acometen sus necesidades- intereses-proyectos ante las(os) nuestras(os), nos encontramos en un espacio-foro (“cubierta principal”) para dialogar, deliberar y conversar sobre su manejo, bondades, ajustes, contingencias y vicisitudes en aras de un recorrido cohesionador y habitable. La realidad, es que mientras se imponen vicios, inercias, distorsiones y dilaciones, por un lado, y embates incontrolados del entorno, por otro, y los ciudadanos de a pie intentamos aprender y cultivarnos en el camino para construirnos como unos agentes deliberantes más afianzados; también captamos, recurrimos o necesitamos apoyarnos en expresiones, evaluaciones, impulsos, recomendaciones o referentes comunicativos
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca ISSN: 3028-9890 (en línea) ACS Alternativas en Ciencias Sociales Volumen 1, N° 1, 2024 103 que nos habiliten mejor como interlocutores en esa esfera cívico-política (encarnada en la “cubierta”). Dotados de esas saberes especializados, informativos e investigativos, los comunicadores, docentes, creadores y científicos son los sectores mejor preparados, en parte, para aportar en el aspecto antes indicado. Por ejemplo, la “pluma” que ejercen, dentro de sus varias actividades, mediante el lenguaje escrito, deviene en un conducto de los rasgos comunicativos indicados. Hasta ahí todo pareciera estar claro como ordenación clarificadora de un sistema existente que, sin más, nos acompaña en lo cotidiano e histórico; lo hizo y lo hará con otros. Pero, este ejercicio trae consigo también un valor simbólico y una fuerza política que, en manos, ideas y actos apropiados, podría convertirse en un “catalizador” inspirador, estimulante y expresivo, capaz de impulsar vocaciones y compromisos insospechados, procesando el riesgo inherente que impregna al conjunto, para afinar su condición cívico- política y prepararlos para “naufragios”, bien calibrados reflexivamente y acometidos activamente como un todo. Referencias bibliográficas Andersen, I.V. (2023). Rhetorical citizenship and the environment. Climate Resilience and Sustainability, 2, e249, 1-13. https://doi.org/10.1002/ cli2.49 Bakewell, S. (2024). Let’s put the individual at the top of the list of concerns. This is how humanism is structured. Pledge Times. https://pledgetimes. com/lets-put-the-individual-at-the-top-of-the-list-of-concerns-this-is- how-humanism-is-structured/ Barbe, K. (2007). Victor Klemperer: The accidental sociolinguist. Journal of Socio-linguistics, 11(4), 505-519. Barrow, C.W. (2017). The political and intellectual origins of New Political Science. New Political Science, 39(4), 437-472. https://doi.org/10.108 0/07393148.2017.1378297 Bartels, L.M., Daxecker, U.E., Hyde, S.D., Lindberg, S.I. y Nooruddin, I. (2023). The Forum: Global challenges to democracy? Perspectives on democratic backsliding. International Studies Review, 25(2), viad019. https://doi.org/10.1093/isr/viad019
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