
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca
ISSN: 3028-9890 (en línea)
ACS
Alternativas en Ciencias Sociales
Volumen 1, N° 1, 2024
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En cuanto a la situación local (en Perú), los estudios se basan
principalmente en estudios de caso que centran su análisis en los resultados
de los procesos participativos (Camacho y Lossio, 2007, 2007; Chirinos,
1985, 1995; Díaz Palacios, 2004; Grompone, 2005b; Hernández A., 2005;
Ravera, 2006; Remy, 2005; Revesz et al., 1998; Soberon, 1995; Tanaka,
2001, 2007), y hay muy poco debate sobre la calidad de la democracia
participativa; con la excepción de tres estudios que abordan parcialmente
la cuestión (Arroyo y Irigoyen, 2008; McNulty, 2012, 2019; Tanaka y
Meléndez, 2005).
En este contexto, esta investigación se integra dentro del conjunto de
estudios normativos sobre la democracia participativa, enfocándose en la
calidad de ésta, pero analizándola desde sus procesos y no desde sus
resultados. Según Reber, reriéndose al estado de las indagaciones en la
materia en cuestión, “Solo tres de treinta estudios se centran únicamente
en los procesos, mientras que una buena mitad se interesa solo en los
resultados” (2011, p. 172). Es probable que esta cifra haya cambiado
con el tiempo. En cualquier caso, ello permite destacar la importancia de
considerar, en adelante, un estudio centrado en los procesos.
En cuanto al análisis de la calidad de la democracia, Morlino (2001, 2013,
2014, 2015, 2015; 2019) sostiene que “la evaluación de una democracia
debe basarse en una denición clara de ‘calidad’” (Morlino, 2015, p. 43).
En este sentido, Morlino propone tres deniciones: La primera se reere a
la calidad en relación con “los diversos aspectos de un procedimiento bien
establecido; el producto... es entonces el resultado de un proceso riguroso
y controlado, llevado a cabo según métodos precisos y un programa que es
capaz de aplicarse repetidamente; el énfasis aquí está en el procedimiento”
(Morlino, 2015, p. 43). La segunda se reere al contenido, donde “la
calidad puede ser el resultado de propiedades estructurales del producto
(diseño, materiales, funcionamiento, etc.)” (Morlino, 2015, p. 43). La última
se reere a la calidad en función del resultado; es decir, “la calidad del
producto o servicio puede indicarse indirectamente por la satisfacción
expresada por el cliente que vuelve a demandar este producto o servicio,
independientemente de la forma en que se producen, su contenido o el
modo de adquisición” (Morlino, 2015, p. 43). Con respecto a nuestro caso,
el concepto de calidad que nos interesa está relacionado a los dos primeros
conceptos; de modo que, a partir de estas nociones, podemos establecer una
correlación entre el procedimiento, contenido y resultado, y las dimensiones
de la participación ciudadana, la representatividad de la sociedad civil, el
grado de representatividad del mecanismo de participación y los niveles de
consenso en la consulta. En resumen, con estas tres concepciones de la