
ACS
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca
ISSN: 3028-9890 (en línea)
Alternativas en Ciencias Sociales
Volumen
1,
N°
2
,
2025
13
promueven exclusión e intolerancia, incluyendo derivas extremas como el
genocidio y el fomento del miedo. Ante ello, la democracia, lejos de
consolidarse como horizonte universal, enfrenta tensiones que afectan
seriamente su capacidad de responder a los anhelos de justicia, igualdad y
dignidad.
Esta crisis se manifiesta también en el asedio sistemático a la educación,
la ciencia y la libertad de expresión, junto a la libertad académica, desde la
censura hasta la deslegitimación de voces críticas en espacios públicos,
culturales y universitarios. Los ejemplos son múltiples: retrocesos en
derechos reproductivos, recortes amplios y condicionamientos financieros a
programas sociales, educativos e investigativos, represión de la disidencia,
control informativo, asedio perturbador de la cultura democrática (vía la
desinformación en redes sociales, posverdad o fake-news; el uso de
mecanismos digitales para influenciar sobre aspectos electorales o climas
informativos entre los votantes) (Urbinati, 2023; Benner, 2024),
desestabilización democrática, criminalización de migrantes y construcción
de muros materiales y simbólicos. La pandemia de COVID-19, sólo unos
pocos años atrás, exacerbó estas tendencias; sirviendo como pretexto para
recortar libertades y reforzar dispositivos de vigilancia estatal.
En América Latina, la región experimenta una ola de regresión
democrática, con gobiernos que apelan al orden autoritario ante crisis
económicas, legales y sociales, mientras se acentúan las desigualdades y se
fragilizan los espacios de deliberación ciudadana. Sin embargo, esta misma
encrucijada alberga expresiones eventualmente inéditas de resistencia
creativa: movimientos juveniles por la justicia climática, experiencias de
democracia participativa digital, redes de solidaridad en periferias urbanas e
iniciativas de economía social y solidaria. La complejidad de nuestro tiempo
reside en que las fuerzas regresivas coexisten con potencialidades
significativas de cambio que reclaman nuevas categorías de análisis y
marcos conceptuales, o el replanteo de las habitualmente adoptadas,
capaces de captar tanto amenazas como oportunidades de una
reconfiguración social constructiva.
Frente a este panorama paradójico, la urgencia de una mirada crítica y
ética desde las ciencias sociales es ineludible. La responsabilidad intelectual
no se limita al análisis desapasionado; requiere compromiso activo para
desentrañar las dinámicas profundas del presente e imaginar alternativas.
Los científicos sociales deben cultivar enfoques multifocales e inter-
sistémicos que superen la fragmentación disciplinaria y capten la complejidad
actual, además de asumir con sentido contributivo su vínculo con las
institucionalidades-culturas democráticas donde se insertan personas y
ciudadanos concretos. Como plantea al respecto Gupta (2017):