
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Cajamarca
ISSN: 3028-9890 (en línea)
ACS
Alternativas en Ciencias Sociales
Volumen 1, N° 1, 2024
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estatal y los marcos de política que poseen y que se aspiraría apuntalen
en el mediano y largo plazos. Los autores se aproximan a ello desde
su cercanía geográco-vivencial directa, junto a su aprendizaje logrado
al recorrer otras partes del planeta, y asumen esa exploración desde
cuestionamientos y revisiones de los marcos establecidos e incluso siendo
éstos reacios a las transformaciones de un corte más abierto, inclusivo,
igualitario y potenciador de las capacidades de sus gobernados.
Más en especíco, Mora examina al sistema sociopolítico y legal como
un todo, al llamar la atención no sólo sobre si está cumpliendo su cometido
a favor de ciudadanos-personas, sino al interpelarle si sus paradigmas y
rutas son los más deseables y signicativos, considerando al actor como
agente –no sólo como objeto-sujeto de políticas–. Vásquez, por su parte, por
el carácter de su estudio, se centra en inquirirse si la apertura y operación
son sucientes, cuando se trata de dar cabida a modos de participación
ciudadana en política democrática a nivel local; la aproximación crítica
que él despliega como tamiz encuentra más frenos, enredos, dilaciones,
contrariedades y postureos, que cotas de efectividad y redistribución en el
poder formal que se hubiese esperado conseguir.
Al mismo tiempo, como una suerte de examen necesario, no extraña
que especialistas en ciencias sociales reparen, bajo ángulos renovados,
en el registro comunicativo de lo que escriben; no sólo como “canal” sino
como testimonio de su saber, conexión, escucha y estímulo a participar en
lo colectivo, desde una reexión sensible y disposición transformativa de
su realidad (como se propone Macedo).
Por otra parte, como se procede con todo trabajo intelectual –incluso
si se ajusta a la plausibilidad, rigor y equilibrio esperables–, debido a que
deja ángulos a considerar desde un contrapunteo crítico; vale la pena
agregar cómo los tópicos tratados podrían sopesar otras preguntas y
problematizaciones. Por ello, dejamos en la mesa de discusión, por un lado,
la relevancia de los riesgos que supondría apostar por un diferencialismo
identitario (ya sea respecto a los sectores en condiciones de discapacidad
u otros), sin más, cuando ello se tensiona o conictúa con los derechos
humanos/el valor de la democracia; y, por otro, en el caso de la política
participativa, si habría, que aparte de reconocer su especicidad temática-
práctica, ya de por sí compleja, reparar en su acoplamiento y compensación
constructivas al ligarse a la política representativa convencional/renovada;
además de que el pilar de su impulso aanzado podría soportarse, tal vez
de mejor manera, en la rendición de cuentas y el empoderamiento cívico-
agentivo de los actores.