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Valdivia Diaz, Franklin
La idea de investigación jurídica
La idea de investigación jurídica
The idea of legal research
TaNTaLeáN odar, Reynaldo Mario(*)
SUMARIO: I. ¿Qué es la idea de investigación? II. Fuentes de las ideas
investigativas. III. Recomendaciones para ubicar ideas investigativas ju-
rídicas. IV. Requisitos de la idea investigativa, V. Conclusión: la primera
revisión de literatura para afinar la idea. VI. Lista de referencias.
Resumen: En toda investigación, antes de formularse el problema,
se presenta la idea, que surge como un pensamiento no sistemático,
vago y previo a la profundización del tema de estudio. Es en esta etapa
que se cuenta con información preliminar que nos permita contar
con los elementos suficientes que nos muestren las facetas diversas
del tema elegido, sin los cuales no sería posible desarrollar de manera
fructífera la investigación. Es recomendable, por tanto, que se aclaren
las ideas y definan claramente sus propósitos, así como rodearse de
información. En este artículo se establecen algunas pautas para afinar
la idea de investigación, entre las que se consideran la revisión de
fuentes relacionadas al tema y el recoger testimonios de los expertos
que puedan aportar al aterrizaje del problema; tan importante como
estos aspectos, es el asegurarse de que se trate de un tema que no
(*) Abogado por la Universidad Nacional de Cajamarca. Doctor en Derecho. Docente de la
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Cajamarca. Juez
Especializado Civil.

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problema de investigación, sino que es el paso previo para la localización
del problema (Sánchez Fernández 2005, 65; Sánchez Zorrilla 2006, 20).
Gráfico 01: El proceso investigativo desde la idea
Así, la primera tarea que tiene un investigador es la de elegir la idea
investigativa, y por lo dicho, no se trata de una labor trivial o minúscula.
Lamentablemente esta selección o, mejor dicho, captación de la
idea no es una tarea muy sencilla (cf. Piscoya Hermoza 1995, 99). Y no lo
es porque, si bien los libros pueden orientarnos al respecto, dependerá
en gran medida de la habilidad del investigador para detectarlas. Por
ello se afirma que esta es la parte más difícil e importante del proceso
investigativo (Kerlinger y Lee 2001, 14).
Los temas investigativos no aparecen etiquetados, sino que es tarea
del investigador evidenciarlos, haciendo ver por qué pueden ser materia
de estudio y de qué modo su solución ayudará al conocimiento (Sán-
chez Fernández 2005, 60). En efecto, una dificultad insalvable es que no
existen procedimientos seguros para detectar buenos problemas investi-
gativos con medios prescritos (Bunge 1972, 192), puesto que el talento
del investigador no puede ser suplido por regla o máquina alguna (Pis-
coya Hermoza 1995, 116). No hay reglas, ni recetas para detectar ideas
nuevas, para eso se necesitan cerebros vivos, bien equipados (aunque no
excesivamente porque un cerebro muy cargado tendrá la mayor parte
de ideas ajenas) (Bunge 2012, 70).
haya sido materia de una investigación previa y que sea relevante e
importante. Se sostiene que la elección de una buena idea, por lo ge-
neral, asegura una buena investigación; y, por el contrario, una mala
elección determina, por lo general, un mal resultado investigativo. El
significativo aporte de este artículo lo constituye el desarrollo de los
requisitos de una buena idea que son la viabilidad, la novedad y la
relevancia; mismos que aseguran que el producto sea calificado como
una buena investigación.
Abstract: In all research, before formulating the problem, the idea is presen-
ted, which arises as a non-systematic, vague and prior to the deepening of the
subject of study. It is at this stage that we have preliminary information that
allows us to have enough elements to show us the diverse facets of the chosen
topic, without which it would not be possible to develop the research in a fruitful
way. It is advisable, therefore, to clarify ideas and clearly define their purposes,
as well as surround themselves with information. In this article some guidelines
are established to refine the idea of research, among which are considered the
review of sources related to the subject and collecting testimonies from experts
that can contribute to the landing of the problem; As important as these aspects,
it is to make sure that it is a subject that has not been the subject of a previous
investigation and that is relevant and important. It is maintained that the
choice of a good idea, in general, ensures a good investigation; and, on the
contrary, a bad choice determines, in general, a bad investigative result. The
significant contribution of this article is the development of the requirements of
a good idea that are viability, novelty and relevance; same that ensure that the
product is qualified as a good investigation.
I. ¿Qué es la idea de investigación?
La idea es el punto de partida de toda investigación. Se trata de la
primera aproximación a aquello que se pretende estudiar. De aquí se
desprenderá el problema, luego el proyecto y finalmente la tesis o el
producto investigativo que fuere. Por tanto, la elección de una buena
idea, por lo general, asegura una buena investigación; en cambio, la
elección de una mala idea determina, por lo general, un mal resultado
investigativo (vid. Bunge 1972, 191; Arellano García 2008, 194). Entonces,
el primer paso en todo estudio consiste en sacar a la luz una idea a ser
estudiada (Kerlinger y Lee 2001, 14), la cual, obviamente, aún no es el

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pues es una dificultad insalvable el hecho de que no existan procedi-
mientos seguros para detectar problemas (Piscoya Hermoza 1995, 116).
Ergo, uno puede revisar una fuente de alta calidad como una revista
especializada y elegir una idea muy elemental; o a la inversa uno puede
partir de una fuente simple como una trivial conversación y detectar una
idea de alto nivel.
III. Recomendaciones para ubicar ideas investigativas jurídicas
Aunque ya vimos que el talento del investigador es determinante
para detectar ideas dignas de ser investigadas, pues los temas investi-
gativos no surgen en forma pasiva y requieren en todos los casos de la
actitud inquisidora del agente (Sánchez Fernández 2005, 61), pasamos
a dar a conocer algunas sugerencias para su detección.
1.1. Preguntarse si algo anda mal (o por qué no anda mal)
Una primera recomendación muy simple para ubicar ideas es ha-
cernos la pregunta de si “algo anda mal” en el sector o rubro donde
queremos estudiar. Si percibe que “todo va bien” (cosa que por lo gene-
ral no ocurre) entonces no habrá espacio para una idea investigativa, a
menos que postule que “puede ir mejor”. En cambio, si percibe que algo
no anda bien, allí tiene una idea para investigar.
Aquí, es de mucha ayuda la experiencia que tenga el investigador
sobre la parte de la realidad que desea estudiar (Zelayarán Durand 1997,
49). Por ejemplo, si alguien desea hacer una investigación en derecho
ambiental, debe partir por preguntarse si ¿todo está bien? Evidentemen-
te, si observa con detenimiento, verá que no es así y será capaz de detec-
tar que tenemos dificultades con la regulación y cumplimiento efectivo
de los Estudios de Impacto Ambiental, que en muchos lugares se ado-
lece de la licencia social para el despliegue de actividades extractivas-
contaminantes, que en algunos sectores administrativos hay un grado
de corrupción o deficiencias logísticas que impiden una buena tarea gu-
bernativa en materia ambiental, que el derecho a la libre determinación
de los pueblos es de posible aplicación en estos casos, que las normas
Y aunque los temas investigativos reclaman continuamente ser es-
tudiados, lamentablemente la visión miope y nada crítica del ser huma-
no, no acostumbrado a problematizar, logra que no se dé cuenta de esa
gran cantidad de objetos o temas dignos de ser estudiados. Por ello se
ha dicho que los problemas susceptibles de investigación abundan pero
la dificultad del principiante es no saber localizarlos (Piscoya Hermoza
1995, 100). Ya con algo de experiencia la captación de ideas dignas de
investigar se hace más sencilla (cf. Bunge 1972, 193), puesto que, si bien
se requiere de algo de “sensibilidad” para poder captar ideas interesan-
tes y merecedoras de ser estudiadas (sensibilidad de la cual carece un
novato), no es menos cierto que con el tiempo y con ejercicio mental
esa sensibilidad puede conseguirse (Sánchez Fernández 2005, 63). Para
terminar tenemos que la detección de la idea de investigación es impor-
tante porque ella determinará la parcela de la realidad jurídica en la
cual se desenvolverá el estudio, que es a lo que se denomina objeto de la
investigación (Witker 1995, 25), lo cual se concatena directamente con
el área de investigación jurídica.
II. Fuentes de las ideas investigativas
Las fuentes de donde pueden surgir las ideas son múltiples y pue-
den ir desde fuentes muy calificadas hasta fuentes de nivel elemental
o básico. Así, por ejemplo, se pueden ubicar ideas en una clase, en un
evento académico, en una revista especializada, en un libro, en un vídeo
que contenga una entrevista o una conferencia, en internet, en bases de
datos, etc. Pero también podemos encontrar ideas en una experiencia
personal, en una conversación, en un evento pasajero, en un sueño, en
una película, etc. (vid. Kerlinger y Lee 2001, 14).
Quizá lo más importante de esta parte consiste en afirmar que no
existe una relación directa entre la calidad de la fuente y la calidad de
la idea (Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio 2010,
26). Es decir, si bien es cierto que una fuente de alto nivel puede regular-
mente originarnos una idea de alta calidad, ello no siempre ocurre así.
Y esta situación, como ya adelantamos, obedece a que la habilidad del
investigador para la detección de ideas no puede ser suplida por nada,

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1.2. Revisión del devenir diario
Otro modo de ir detectando ideas es hacer la observación del día a
día de cada sujeto para encontrar temas merecedores de ser investigados
(cf. Ramos Núñez 2000, 32 y ss.), es decir, se trata de la observación cui-
dadosa de los hechos y de los fenómenos que nos rodean (Pérez Escobar
1999, 116), pero recordando que se trata de una observación problema-
tizante (Sánchez Fernández 2005, 61), es decir, crítica de la cotidiana
realidad social, institucional o normativa (Solís Espinoza 2008, 138), lo
cual se facilita si se recuerda que el derecho tiñe todas las esferas de la
vida humana (cf. Nino 2003, 1). Por ejemplo, una chica al levantarse se
aplica un producto cosmético y detecta que le genera escozor. Busca la
fecha de vencimiento y no la encuentra, entonces procede a llamar al
número gratuito que aparece en el envase, y al llamar resulta que no
puede acceder porque la línea realmente no es gratuita. Superado este
impase, le contestan que la fábrica no está obligada a colocar fechas de
vencimiento a estos cosméticos y que en todo caso la fecha es 11/12/16.
Estando en el año 2016, la chica entiende que el producto está vigente,
pero al seguir preguntando resulta que el rotulado es a la inversa por lo
que el producto habría vencido en el año 2011.
Como se puede ver, en este breve caso podemos detectar un sin-
número de ideas: ¿qué tan cierto es que los cosméticos no deben llevar
fecha de vencimiento?, de ser cierto ello ¿por qué se ha regulado así?, de
no ser cierto ¿por qué en esta fábrica dicen que ellos no tienen la obli-
gación?, ¿por qué no se la sanciona?, ¿habrá normatividad internacional
al respecto?, ¿qué autoridades son las competentes para esta vigilancia?
Por otro lado: ¿quién controla lo de las líneas de servicio gratuito?, ¿cuá-
les han sido los criterios para establecer la gratuidad de estas líneas?,
¿qué sanción se impone en caso de incumplimiento?, ¿quién la impone?
En fin: ¿existe regulación respecto de la colocación de fecha en el rotu-
lado?, si la hay ¿por qué no se sigue el patrón de la gente común? o ¿por
qué no se la respeta?, y si no la hay ¿por qué no la hay?, si este producto
es importado ¿por qué no se unifica a un solo patrón de fecha?, etc.
Para culminar, a este devenir diario se puede aunar la observación de
los cambios sociales, institucionales, tecnológicos o normativos, entre otros,
penales ambientales casi nunca se cumplen, que las indemnizaciones
por daños ambientales no son verdaderamente satisfactivas, entre tantas
otras dificultades.
Aunado a lo dicho se pueden intentar otras tantas interrogantes
similares respecto de un aspecto puntual, a fin de poder ubicar una idea
investigativa, como, por ejemplo: ¿qué aspectos no están claros dentro
de un cuerpo de conocimientos?, ¿qué dificultades teóricas o prácticas
existen en determinado rubro?, ¿qué se pretende responder?, ¿de qué
modo esto ayuda a resolver una discusión?, etc. En suma, se trata de
mostrar en qué aspecto del tema elegido hay una dificultad del conoci-
miento (Sánchez Fernández 2005, 60).
Desde otra óptica, y aunque parezca contradictorio a todo lo que
acabamos de decir, con mucho acierto se señala que también es posible
investigar justamente en el lado contrario del polo negativo. Efectiva-
mente, no solo generan ideas investigativas los sucesos o hechos nega-
tivos para el individuo y la sociedad, sino que también forman parte
del espectro científico de la investigación, las situaciones o hechos no
problemáticos que son hasta deseables por el individuo y la sociedad. En
este contexto, problematizar quiere decir no hacer del tema un proble-
ma por resolver, sino más bien significa la explotación de posibilidades
de abordaje (Reza Becerril 1997, 223).
Es decir, si un problema en sentido negativo es, por ejemplo, la
violencia física y psicológica de un varón a una mujer dentro de un país
machista, es totalmente viable y hasta interesante estudiar a los varones
que no violentan ni física ni psicológicamente a sus mujeres estando aun
dentro del mismo entorno machista. Igualmente, si se hacen estudios
donde se muestra que una familia con carencia económica es un factor
determinante para la aparición de adolescentes pandilleros, es impor-
tante también estudiar a los adolescentes que provienen de familias con
similares o peores carencias económicas pero que jamás de inmiscuye-
ron en pandilla alguna. En la misma senda, si por lo general un reo al
salir de prisión no sale resocializado, sería significativo investigar por
qué algunos reos sí salen prácticamente resocializados y con ánimo de
no volver a delinquir.

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– La norma válida pero ineficaz trata de la norma jurídica debida-
mente promulgada o emitida pero que en la vida real no se cumple,
o que no existen mecanismos coercitivos suficientes para coaccio-
nar a los incumplidores. Por ejemplo, se puede ver una Ordenanza
Municipal que prohíbe arrojar basura en un lugar determinado, y
justamente es en ese mismo lugar donde la basura abunda. Otro
claro ejemplo es el de los paraderos prohibidos, donde lamentable-
mente los vehículos se parquean. Un ejemplo adicional lo constitu-
ye la pena de muerte que, si bien está vigente constitucionalmente,
es absolutamente ineficaz dado que no se la aplica realmente.
– En el caso de la norma eficaz pero inválida, estamos frente a una
norma que es cumplida en la realidad de modo espontáneo y ha-
bitual pero que no ha llegado a ser aún acogida formalmente por
el ordenamiento jurídico, en el sentido de no haber sido acogida
estrictamente por la autoridad competente para ello. Los ejemplos
típicos aluden a las costumbres arraigadas en algunos lugares cuyo
cumplimiento es ineludible para los moradores, evidentemente sin
estar respaldadas por algún dispositivo que así lo mande.
– En el caso de la norma válida pero ilegítima hablamos de la norma
jurídica correctamente emitida pero que es considerada injusta por
sus destinatarios. Por ejemplo, tenemos al pago de pensiones en
una institución educativa particular por un número menor de me-
ses efectivos por el que se cancela.
– La norma legítima pero inválida se trata de una norma que está
acorde al sentir de justicia de los destinatarios, pero que en la reali-
dad no existe como tal. Por ejemplo, cuando en una institución uni-
versitaria no existe un procedimiento para sancionar a los docentes
que inasisten a una sustentación de grado. Aquí el dispositivo no
existe formalmente, pero debiera existir. Este punto es clave en ma-
teria investigativa puesto que los abogados muchas veces piensan en
sus investigaciones de manera propositiva, apuntando a la dación
de un dispositivo o a la modificación o supresión de uno ya exis-
tente. Justamente en estos casos se suele ver la disparidad entre la
legitimidad y la invalidez.
que dan lugar a nuevas situaciones problemáticas y, por ende, a nuevas ideas
de investigación (Solís Espinoza 2008, 138); pues se ha dicho que, a fin de
cuentas, la fuente última de ideas a investigar es la práctica social, pues los
problemas prácticos reiterativos generalmente evidencian que hay alguna
dificultad por superar en la teoría (Sánchez Fernández 2005, 62-63).
1.3. Revisar las reducciones y relaciones de los ámbitos de validez nor-
mativa
Otra de las recomendaciones para detectar ideas jurídicas investiga-
tivas, por cierto, de sumo provecho, es seguir el esquema de las reduc-
ciones y relaciones de los ámbitos de validez de la norma jurídica (cf.
Bobbio 2013, 20 y ss.; Díaz 1998, 17 y ss.). Así tenemos que respecto de
una norma jurídica es posible establecer, mínimamente, hasta tres crite-
rios valorativos, siendo dichos criterios independientes entre sí. O sea,
al ingresar al estudio de una norma jurídica se postula un triple orden
de problemas que se tornan necesarios evaluar: Si la norma jurídica es
válida o inválida, si es eficaz o ineficaz, y si es legítima o ilegítima.
Resumiendo, tenemos que el problema de la validez refiere averi-
guar si la norma jurídica existe o no dentro del ordenamiento jurídico;
por su parte, el problema de la eficacia normativa busca conocer si la
norma jurídica es o no cumplida por las personas a quienes se dirige, y
en el caso de ser violada, si es que se la hace valer con medios coerciti-
vos por la autoridad que la ha impuesto; por último, el problema de la
legitimidad o justicia de la norma jurídica parte de entender que todo
ordenamiento jurídico persigue siempre algunos fines o valores, así la
norma será justa si es apta para realizar esos valores.
Con todo lo dicho, es fácil entender que la norma jurídica perfecta
será aquella que cumpla con los tres requisitos a la vez, es decir que sea
válida, eficaz y legítima al mismo tiempo, y, por ende, ese será un espacio
inidóneo para ubicar ideas investigativas.
Pero gran parte de las normas jurídicas no cumplen con los tres
criterios por lo que, si procedemos a combinarlas en grupos de dos, lle-
garemos a seis resultados que nos pueden facilitar la detección de ideas
para investigar.

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versadas en determinados temas (Arellano García 2008, 194-195; Pérez
Escobar 1999, 116; Zelayarán Durand 1997, 49).
Ciertamente, los libros, artículos y otras publicaciones especializa-
das pueden sugerir o generar ideas de investigación, así como la consul-
ta o discusión con personas que tienen mayor experiencia en el campo
que se pretende estudiar (Solís Espinoza 2008, 139-140). Sin embargo,
es recomendable enterarse, sobre todo, de los temas que han sido objeto
de tesis o investigaciones recientes (Pérez Escobar 1999, 116).
En este punto es menester precisar que será de mayor utilidad una
lectura o escucha crítica (Sánchez Fernández 2005, 62) que cuestione lo
dicho por los autores, antes que una mera revisión de las fuentes.
1.5. Revisar los problemas y soluciones vigentes
El profesor Bunge (1972, 192), con la claridad que lo caracteriza,
recomienda cuatro acciones indistintas para detectar buenas ideas, las
cuales son plenamente aplicables al ámbito jurídico: 1) Criticar solucio-
nes conocidas, buscando puntos débiles en ellas, de modo tal que se les
encuentre algún defecto y se intente la mejor;(122) se trata, entonces, de
una suerte de redescubrimiento, volviendo a hacer las mismas observa-
ciones y experiencias que otros han hecho para comprobar si sus méto-
dos y conclusiones fueron o no acertados (Pérez Escobar 1999, 116); 2)
Aplicar soluciones conocidas a situaciones nuevas y examinar si siguen
valiendo para estas, de tal modo que se examine si estas soluciones tienen
un ámbito de validez mayor; (123) 3) Generalizar viejos problemas, de ma-
nera que se actualice un problema antiguo con la introducción de nue-
vas propiedades o variables; (124) y 4) Buscar relaciones entre problemas,
es decir conectando los problemas eminentemente jurídicos con otras
(122) Como la crítica a la propuesta de ponderación de Robert Alexy. Cf. Ruay Sáez 2014.
(123) Por ejemplo, evaluar si la nulidad por fraude procesal es extensible a los diversos mecanis-
mos de resolución de conflictos sean autocompositivos o heterocompositivos. Cf. Tantaleán
Odar 2008.
(124) Por ejemplo, cuando se recrean los clásicos vicios de la voluntad negocial introduciendo
los aspectos informáticos, de asimetría informativa, de abuso de posición dominante, etc.
Cf. Espinoza Espinoza 2008, 464 y ss.
– El caso de la norma eficaz pero ilegítima trata de una norma que
efectivamente se cumple en la realidad, pero que desde la óptica de
los destinatarios es ilegítima o injusta. Aquí podemos ver el caso de
algunos embargos o desalojos que formalmente son correctos pero
que a la luz de la justicia no lo son.
– Por último, una norma puede ser legítima pero ineficaz, o sea, es
una norma considerada justa pero incumplida en la realidad. Y al
igual que en el caso anterior, el hecho de que una norma no sea res-
petada tampoco es prueba determinante de su injusticia. Por ejem-
plo, podemos ver a muchas sanciones por infracciones de tránsito,
donde todos están de acuerdo en que se las imponga, pero lamen-
tablemente ello no es lo usual.
En resumen, si alguien detectase una norma jurídica en donde falte
o la validez, o la eficacia, o la legitimidad, ya puede hacer una aproxima-
ción a una idea investigativa.
Por otro lado, ya vimos que una norma perfecta sería aquella que,
a la vez, es válida, eficaz y justa, constituyéndose en una buena solución.
Pero una fuente permanente de ideas investigativas lo constituye tam-
bién la constante revisión y el cuestionamiento a que está sujeta una
construcción teórica, y ello porque esta puede perder su condición de
buena solución de la que gozaba en un momento dado. Es decir, se ge-
neran ideas cuando dentro del ámbito para el cual se aceptó que una
construcción teórica se cumplía, se detectan acontecimientos que ya no
son satisfactoriamente explicados por ella (Piscoya Hermoza 1995, 102).
1.4. Revisar literatura y otras fuentes de alto nivel
Es evidente que, al revisar literatura jurídica de nivel, se puedan
detectar temas merecedores de ser investigados, pues los libros y otros
documentos son siempre fuente de inspiración para las investigaciones
(Pérez Escobar 1999, 115; Zelayarán Durand 1997, 49). Y lo mismo su-
cede cuando se conversa con especialistas en determinado ámbito del
derecho; ellos nos pueden dar luces para ubicar ideas investigativas pro-
vechosas, pues siempre son fructuosas las conversaciones con personas

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1972, 191; Pérez Escobar 1999, 128; Reza Becerril 1997, 218; Sánchez
Zorrilla 2006; 11-15), hecho que se ve favorecido por la amplia gama de
áreas de estudio del derecho.
Por tanto, una primera labor del investigador consiste en ubicarse
en el área donde se sienta cómodo, sea porque le gusta y conoce el tema
o porque sin conocerlo tan bien, le apasiona dicha rama, puesto que
ello servirá como automotivación, sobre todo en los momentos de infe-
cundidad intelectual.
Se trata, entonces, de un interés espontáneo hacia determinada
área del saber jurídico, donde se comprende también al interés que pue-
da tener el estudioso por motivos de especialización o perspectiva profe-
sional (Arellano García 2008, 192; Bunge 1972, 191; Reza Becerril 1997,
218-219; Witker 1995, 26), pues, por lo regular, quien define mejor su
tema a investigar es aquel que desde un inicio se aboca al desarrollo de
una materia con cierta especialización (Sánchez Fernández 2005, 63).
En suma, para que la investigación sea fecunda, el problema debe
ser interesante, debe apasionar al estudioso (Bunge 1972, 214-215).
Como contrapartida, si no nos gusta, peor, si detestamos una deter-
minada área jurídica, mal haríamos en iniciar una investigación en dicho
espacio, pues no hay nada peor que trabajar en lo que a uno no le agrada.
Suele ser también un buen criterio para elegir el área del estudio,
aquella que uno maneja o según la labor que uno despliega en el día a día
(Arellano García 2008, 192; Pérez Escobar 1999, 129; Reza Becerril 1997,
218; Witker 1995, 26). Por ejemplo, si trabajo en la Administración tributa-
ria, se me facilitaría elegir como área de investigación el derecho tributario.
Ciertamente, se dice que para que un estudio sea fructífero, además
de que el problema atraiga al investigador, este también debe estar bien
equipado para estudiarlo, pues es muy poco frecuente que un aficiona-
do sin preparación pueda enfrentarse con un problema científico (Bun-
ge 1972, 214-215 y 222).
No obstante, insistimos en que el mejor criterio es siempre la atrac-
ción individual hacia tal o cual rama jurídica. Ergo, si a mí no me gusta
áreas del saber; por ejemplo con la educación, (125) la arquitectura, (126)
etc., pero sin perder de vista que el estudio tiene que ser de índole jurí-
dica y no de otra rama del saber humano (Arellano García 2008, 194).
1.6. Elegir la idea dentro de un área de interés del investigador
La elección de la idea de investigación implica la determinación del
objeto de la tesis, el cual está constituido por aquella parcela de la reali-
dad jurídica donde se desenvolverá el estudio. Esta parcela, a su vez, per-
tenece a un conjunto más amplio del saber jurídico (Witker 1995, 25).
A cada uno de estos campos los denominamos área de investigación.
Y estas áreas se concatenan con las diversas ramas del saber jurídico.
Para entendernos, conocemos que el saber jurídico cuenta con sub-
divisiones. Por ejemplo, la primera divide al derecho en público, privado
y mixto (cf. Arellano García 2008, 184 y ss.). Dentro del derecho privado
están el derecho civil, el comercial y el cooperativo. A su vez cada uno
de ellos se subdivide; por ejemplo, el derecho civil se divide en parte ge-
neral y especial; y la parte especial, a su vez, en derecho civil patrimonial
(reales y contratos-obligaciones) y en no patrimonial (personas, familia
y sucesiones). Algo similar sucede con el derecho comercial y con cada
una de las ramas presentes en la esfera pública y mixta;(127) lo que no
quiere decir que sea inadecuado un estudio que se engarce en más de
un área, rama o subrama jurídica (Arellano García 2008, 190).
Como es evidente, un punto de partida sumamente útil para em-
pezar los estudios jurídicos consiste en elegir el área jurídica en la que
el investigador se sienta a gusto (vid. Arellano García 2008, 191; Bunge
(125) Nos ha tocado revisar una tesis donde se detectaban y evaluaban las consecuencias nefastas
que trajo consigo la propuesta educativa de los “profesores de tercera” implantada en el Perú
a base de normas jurídicas improvisadas.
(126) Por ejemplo, alguna vez hemos evaluado una investigación sobre arquitectura jurídica referida
a cómo y dónde se deben construir los establecimientos penitenciarios.
(127) El profesor Arellano (2008, 184-190) nos habla de sector, rama, subrama e institución. Por
ejemplo, para un primer caso: derecho privado, derecho civil, acto jurídico, la acción pau-
liana; y para otro supuesto: derecho público, derecho constitucional, derecho constitucional
general, el control difuso.

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acceder a libros por su alto valor, (128) o no pudo costear la obtención
de tantas copias de ciertos documentos, o simplemente algunos docu-
mentos vitales para el estudio no estaban a su alcance; otras tantas no se
culminan porque el tiempo que se les concedió era muy reducido para
el plan que elaboraron (vid. Arellano García 2008, 194), o porque el in-
vestigador planificó un estudio que requería de mucha más dedicación,
pero apenas sí contaba con algo de tiempo para su avance. (129)
En la misma línea, por ejemplo, por muy interesante que parezca,
es prácticamente imposible un estudio a base de archivos secretos de las
fuerzas armadas locales.
Igualmente, no se puede hacer una tesis que implique ineludible-
mente el conocimiento de un idioma extranjero que no conoce el in-
vestigador (Eco 1977, 43). Por ejemplo, si alguien quisiese estudiar la
evolución del pensamiento penal alemán en cuanto a la estructura de
los elementos subjetivos del delito, es ineludible que debe saber alemán;
pues, por muy buena que sea la idea, no será viable de ejecución, si es
que en ese momento el estudioso no maneja el idioma teutón.
A la par sucede cuando en un trabajo de campo no se cuenta con el
personal de apoyo suficiente como para ejecutar el estudio, no pudien-
do realizarlo únicamente el investigador.
De modo resumido, si bien la inclinación o gusto que demuestre
el investigador por cierta área de investigación es un buen punto de
partida para la detección de la idea, ello debe ir de la mano con las ca-
pacidades con las que cuenta para abordar el tema investigativo elegido,
además de los recursos con los que cuenta para ello (vid. Bunge 1972,
192). En suma, hay que saber conjugar los intereses del estudioso, sus
capacidades individuales y las posibilidades de acceso al conocimiento
del tema elegido (cf. Witker 1995, 26-27). Se trata de actitud y aptitud,
de lo que se quiere y de lo que se puede.
(128) Cuando no exista mucha bibliografía directa no significa que el tema tenga que ser abando-
nado, pues siempre habrá fuentes indirectas para los temas conexos y materias que apoyan
la cimentación del tema (Arellano García 2008, 193).
(129) Es por ello que siempre se sugiere elaborar un plan realista y consecuente (Witker 1995, 24-25).
el derecho tributario, mal haría en iniciar una tesis en dicha rama, inclu-
so trabajando al interior de la Administración tributaria; y esto lo deci-
mos porque existen bastantes sujetos que trabajan en centros laborales
donde no están a gusto, y que dominan una determinada materia, pero
que tiene que seguir allí debido al déficit de puestos de empleos o las
deficiencias remuneratorias de nuestro país.
Como adelantamos, la elección del área de derecho que más nos
atraiga servirá como un aliciente automotivador a lo largo del trabajo
(vid. Bunge 1972, 192); y justamente hará que sigamos adelante cuando
nos sobrevengan los momentos aridez mental y cansancio.
1.7. Ubicar varias ideas
Una recomendación para finalizar consiste en que es mejor ha-
cer un esfuerzo para detectar varias ideas y no solo una. Esta plurali-
dad de ideas hará que el investigador cuente con más opciones ante
cualquier eventualidad, pues ya la primera revisión de literatura se
encargará de mostrar cuál de las ideas merece ser tratada como tal y
cuál deberá ser desechada.
IV. Requisitos de la idea investigativa
Pasemos ahora a revisar los requisitos que rodean a una idea inves-
tigativa
1.1. Viabilidad
El punto de partida para que una idea siga adelante es que sea via-
ble, es decir, susceptible de ser estudiada. Que una idea sea viable quiere
decir que su estudio, por las circunstancias que la rodean, es probable
de poderse llevar a cabo; por ello no suele bastar que a un investigador
le guste cierta idea para ser desarrollada.
Si bien la viabilidad se conecta más con asuntos objetivos que subje-
tivos, para fijar el tema de la viabilidad, el investigador debe tomar muy
en cuenta los recursos en general y el tiempo con los que cuenta. Mu-
chas tesis no se terminan porque, por ejemplo, el investigador no pudo

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Valdivia Diaz, Franklin
La idea de investigación jurídica
En resumen, la investigación, para ser novedosa tiene que decir so-
bre el objeto elegido lo que no se ha dicho aún, o bien revisar con óptica
diferente lo que ya se ha dicho (Eco 1977, 49).
Al respecto es menester una aclaración. La novedad no quiere decir
que se trate de un tema absolutamente nuevo (cf. Reza Becerril 1997,
217), donde nada se haya escrito, pues de ser así no sería posible hablar
luego de revisión de literatura, de marco teórico y de referencias. Por
ello el profesor Legaz y Lacambra (1952, 136) acertadamente ha dicho
que no hay novedades radicales bajo el sol del pensamiento jurídico y
que solamente es nuevo el enfoque personal, lo que está determinado
por la personal actitud de cada pensador.
La novedad de la idea también nos conlleva a hablar de la histori-
cidad de los problemas en dos sentidos. Primero, en que lo que se suele
designar como problema a lo largo de la historia no es sino una reali-
dad variable y múltiple porque bajo una denominación idéntica se en-
cubre una serie de diversas urgencias vitales. Y segundo, en que algunos
problemas están adscritos de un modo más preciso a una circunstancia
histórica, por ello se habla de problemas nuevos que se plantean desde
cierto momento; aunque también hay problemas que dejan de serlo, no
tanto por haber encontrado la solución, sino porque dejan de presen-
tarse como una situación problemática, es decir, de tener una urgente
necesidad de solucionarlos (Marías 2005, 6-7).
Dicho de otro modo, los problemas de una época no necesariamen-
te son los mismos de otra, y ello se debe a que hay problemas que dejan
de ser tales porque se obtiene una solución para ellos, o, porque sin
llegar a ser solucionados, dejan de tener vigencia por aspectos histórico-
sociales; ello sin perder de vista que estos problemas sin solucionar pue-
den resurgir en cualquier momento y adquirir, incluso, mayor importan-
cia que la que tuvieron en el pasado (Piscoya Hermoza 1995, 102-103).
Con todo lo dicho, entonces, tenemos que es cierto que hay temas
poco estudiados, y que son los espacios idóneos para ubicar ideas, pues
estos territorios serán alicientes para los autores que pretendan ser pre-
cursores de una determinada rama jurídica (Arellano García 2008, 192).
1.2. Novedad
Para alcanzar la novedad y originalidad de una investigación se pueden
intentar cualquiera de los siguientes ejercicios (Pérez Escobar 1999, 121):
– Debe tratarse de un tema no explotado.
– Debe procurarse la sustentación de la heterotesis, o sea, de una ex-
plicación diversa a la comúnmente aceptada o ya corroborada.
– Debe emplearse un nuevo método o estrategia, o distinto punto de
vista para estudiarlo.
– Debe implicar la explotación de materiales o datos no tocados, aun-
que el trabajo fuese solamente confirmatorio de resultados ya obte-
nidos previamente.
– Debe significar una superior planificación o sistematización en el
acopio de datos y en la exposición de los temas ya conocidos.
Como vemos, estos ejercicios implican la novedad y originalidad,
pero a lo largo de toda la investigación; mas como estamos recién ingre-
sando a estudiar la idea de investigación, esta idea se debe caracterizar
por su novedad, tal y como se muestra al inicio de estos supuestos.
En efecto, en investigación se recomienda no investigar sobre algún
tema que ya se haya estudiado muy a fondo, pues, a la larga, se puede
únicamente repetir lo que ya se ha dicho (Reza Becerril 1997, 218). Lo
anotado implica que una buena investigación debe ser novedosa. Para
ello, entonces, es mejor ubicar un tema poco estudiado, o en su defecto,
dar una visión diferente o innovadora a un problema aunque ya se haya
examinado repetidamente (Hernández Sampieri, Fernández Collado y
Baptista Lucio 2010, 28).
Se trata de hacer un aporte y no una simple recopilación de datos
y autores. La novedad implica el compromiso del investigador de obte-
ner o lograr un producto jurídico nuevo (Witker 1995, 24), aunque sea
modesto y sencillo (Eco 1977, 27-32), pues, ciertamente, los que buscan
la seguridad deben escoger problemas pequeños, ya que únicamente los
estudiosos audaces tomarán el riesgo de gastar muchos años en luchar
con problemas gigantescos (Bunge 1972, 192).

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Valdivia Diaz, Franklin
La idea de investigación jurídica
En resumen, es indispensable la ubicación de una idea cuya solu-
ción sea significativa o relevante para el incremento de los conocimien-
tos científicos, humanísticos o tecnológicos disponibles (Piscoya Hermo-
za 2009, 28).
Insistir en temas insustanciales e intrascendentes traerá serias difi-
cultades al investigador, sobre todo al momento de elaborar la funda-
mentación o justificación de la investigación.
V. Conclusión: la primera revisión de literatura para afinar
la idea
El problema se inicia con la idea que no es sino un pensamiento
vago o no científico, o un presentimiento no sistemático que requiere
ser refinado (Kerlinger y Lee 2001, 14). Así, la característica principal de
la idea de investigación es que adolece de vaguedad (Hernández Sam-
pieri, Fernández Collado y Baptista Lucio 2010, 27), y para superar esta
etapa nebulosa es necesario intentar un conocimiento algo más profun-
do del tema elegido, con el cual hacer “aterrizar” la idea de una manera
más estructurada.
En efecto, antes de empezar cualquier profundización en el tema
de estudio, es imprescindible contar con una información preliminar
que pueda sugerir la variedad de facetas entorno al asunto elegido (Wi-
tker 1995, 25); puesto que sin lograr definir el problema el investigador
difícilmente podrá seguir adelante y esperar que su trabajo sea fructífe-
ro (Kerlinger y Lee 2001, 14).
Quien pretende elaborar una investigación debe primero aclarar
sus ideas, pues con dudas y divagaciones no podrá llegar muy lejos (Are-
llano García 2008, 193), hay que enterarse, entonces, sobre qué tanto
hay alrededor del tema seleccionado (Reza Becerril 1997, 218), ya que
nunca o rara vez el problema surge por completo en esta etapa inicial,
pues, por lo regular, será luego cuando el investigador defina el proble-
ma (Kerlinger y Lee 2001, 14).
Para afinar la idea de investigación dos son los caminos más cortos
y recomendados. El primero consiste en hacer una primera revisión de
Empero si nos atrae un tema bastante estudiado, será menester un
esfuerzo adicional en el modo de aproximación al objeto para generar
una idea novedosa, salvo que ya se cuente con la autoridad académica
suficiente en la especialidad (vid. Arellano García 2008, 192); puesto
que sería sumamente inútil desplegar esfuerzos innecesarios por res-
ponder a una pregunta que ya no es realmente un problema (Piscoya
Hermoza 1995, 117).
En fin, no hay que olvidar que el ubicar ideas problemáticas de
investigación es una tarea tan importante como su solución, es decir, la
genialidad a veces está más en haber ubicado un buen problema que en
la solución que posteriormente se postulará (Bunge 1972, 190; Piscoya
Hermoza 1995, 105).
1.3. Relevancia
Una vez detectada la idea para investigar hay que evaluar su impor-
tancia, una vez elegida la idea hay que estimar su valor (Bunge 1972,
193), pues la investigación tiene que ser útil a los demás (Eco 1977, 50).
Las ideas investigativas deben buscarse, no de manera aislada del
mundo, sino pensando en las necesidades, ideales y aspiraciones del
progreso de la humanidad (Pérez Escobar 1999, 129). Es decir, una idea
será digna de ser investigada cuando no se trate de un asunto trivial,
sino significativo, por más que pueda cumplir formalmente con todas las
fases metodológicas (Piscoya Hermoza 2009, 27).
Con ello se quiere decir que es posible “adecuar” cualquier idea al
esquema metodológico, pero ello en manera alguna asegura que se trate
de un asunto merecedor de ser investigado.
Como anticipamos, una idea digna de investigación no se define
únicamente por su contenido o enunciación de algo desconocido o de
la aparente incompatibilidad de dos ideas, sino que se basa esencialmen-
te en su problematicidad, o sea, en que es indispensable que se necesite
saber eso que se ignora, o que sea necesario compaginar las ideas o no-
ciones discordantes, porque no se puede estar más en dicha situación,
pues urge encontrar una solución (Marías 2005, 5).

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Valdivia Diaz, Franklin
La idea de investigación jurídica
Además, como ya adelantamos, en caso de contar con una plurali-
dad de ideas, será esta primera revisión la que se encargará de filtrar los
temas por su calidad.
VI. Lista de referencias
areLLaNo garCía, Carlos. Métodos y técnicas de la investigación jurídica -
Elaboración de tesis de licenciatura, maestría y doctorado, tesinas y otros
trabajos de investigación jurídica. 4ª edición. México: Porrúa, 2008.
bobbio , N orberTo. Teoría General del Derecho. 4ª edición. Traducido por
Jorge Guerrero R. Bogotá: Temis, 2013.
buNge, Mario. Diálogos urticantes. Lima: Fondo Editorial de la UIGV, 2012.
—. La investigación científica - Su estrategia y su filosofía. 2ª edición.
Barcelona: Ariel, 1972.
díaz, eLíaS. Curso de Filosofía del Derecho. Barcelona - Madrid: Marcial
Pons, 1998.
eCo, umberTo. Cómo se hace una tesis - Técnicas y procedimientos de investi-
gación, estudio y escritura. Traducido por Lucía Baranda, & Alberto
Clavería Ibáñez. Barcelona: Gedisa, 1977.
eSpiNoza eSpiNoza, Juan. Acto jurídico negocial - Análisis doctrinario, legisla-
tivo y jurisprudencial. Lima: Gaceta Jurídica, 2008.
H erNáNdez Sampieri, Roberto, Carlos Fernández Collado, y María del
Pilar Baptista Lucio. Metodología de la investigación. 5 edición. Méxi-
co: McGraw-Hill/Interamericana Editores, 2010.
kerLiNger, F red N., y H oward b. Lee. Investigación del comportamiento. 4ª
edición. Traducido por Leticia Esther Pineda Ayala, & Ignacio Mora
Magaña. México: McGraw-Hill, 2001.
Legaz y LaCambra, Luis. Derecho y Libertad. Buenos Aires: Librería Jurí-
dica, 1952.
maríaS, Julián. Introducción a la filosofía. Décimo novena edición. Madrid:
Manuales de la Revista de Occidente, 2005.
las fuentes al respecto, sobre todo si hablamos de un tema con el cual
el investigador no está muy familiarizado. Elegido el tema, el estudiante
debe proceder a efectuar un sondeo general de las fuentes existentes
en el área elegida, siendo que esta revisión general se traduce en una
consulta rápida que darán una visión panorámica, a modo de un marco
informativo preliminar (vid. Reza Becerril 1997, 218; Sánchez Zorrilla
2006, 21; Witker 1995, 27). Pero como no nos podemos tomar mucho
tiempo en esta etapa, hay que hacer un esfuerzo por conseguir pocas
fuentes, de alto nivel, relevantes, y puntuales sobre la idea elegida. Lue-
go de esta primera lectura la idea se irá acentuando o, en el peor de los
casos, se la terminará por desechar.
El segundo camino consiste en dialogar al respecto con algún ex-
perto en el tema, toda vez que el conocedor será capaz de darnos luces
sobre la idea elegida, a efectos de orientarnos o hacernos ver si estamos
andando equivocadamente. En efecto, en esta fase son importantes las
consultas con los profesores y asesores (Sánchez Zorrilla 2006, 22-23; Wi-
tker 1995, 28), quienes con su experiencia pueden encaminar el estudio
por mejor sendero.
Este primer recojo de información, a través de la revisión de literatura
o la consulta con expertos, además de aclarar los alcances teórico-prácticos
del tema elegido, ayuda para asegurarse si el tema no ha sido ya tratado en
el pasado (y, por ende, cuenta con una solución, es decir, ya no es proble-
ma), así como para cerciorarse de que se trata de un tema importante.
Esta fase es ineludible en el proceso investigativo, y los frutos de-
penderán de con qué ahínco se la lleve a cabo. Nos ha tocado ver, verbi
gracia, estudiantes que detectaban muy buenas ideas investigativas, pero
por no llevar a cabo esta primera revisión, deambulaban por casi todo el
curso con el mismo nivel de vaguedad inicial, perjudicando el desarrollo
de su investigación.
En suma, sea como se lleve a cabo esta fase –revisando literatura
y/o conversando con expertos- ella nos ayudará sobremanera para afian-
zar la idea de investigación, detectando posible vacíos o defectos en la
literatura y desarrollando la pregunta en torno a la cual girará toda la
investigación, es decir, afinando el tema o asunto investigativo.

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La idea de investigación jurídica
Se terminó de imprimir en los
Talleres gráficos de Editora Grijley
el 30 diciembre del 2017
N iNo, Carlos Santiago. Introducción al análisis del derecho. 2ª edición am-
pliada y revisada 12ª reimpresión. Buenos Aires: Astrea, 2003.
pérez eSCobar, Jacobo. Metodología y técnica de la investigación jurídica. 3ª
edición. Santa Fe de Bogotá: Temis, 1999.
piSCoya H ermoza, Luis. El proceso de la Investigación Científica - Un caso
y glosarios. Reimpresión. Lima: Fondo Editorial de la Universidad
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—. Investigación científica educacional - Un enfoque epistemológico. 2ª
edición. Lima: Amaru Editores, 1995.
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