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La eficacia del ne bis in ídem ante la concurrencia de un proceso penal ...
(*) Abogado por la Universidad Nacional de Trujillo, Perú. Maestro en Derecho, Línea Civil
Comercial. Director de la Escuela Académico Profesional de Derecho y Docente Principal
de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, de la Universidad Nacional de Cajamarca.
Unión civil vs. matrimonio civil
Civil unión vs. civil marriage
Julio AleJAnDro VillAnueVA pAStor (*)
Un tema de actualidad de Derecho que sigue siendo tema de dis-
cusión en el Congreso es la Unión Civil, Proyecto de Ley presentado
por Carlos Bruce, en el que propone; entre otros aspectos, reconocer
Derechos a las parejas homosexuales, pretendiendo equipararla a la ins-
titución del Matrimonio Civil. Asunto que ha generado opiniones en-
contradas entre quienes reclaman justos derechos de similitud jurídica y
aquellos que manifiestan su rechazo absoluto.
Resulta que para elaborar el presente aporte es importante conocer
la opinión de abogados, estudiantes de derecho y público en general,
arribando a que opinaban en contrario, prevaleciendo el rechazo al pro-
yecto; es así, que enfatice mi estudio sobre todo desde el día viernes seis
del mes en curso, estando hospitalizado en el Seguro Social y revisando
mi libreta de notas y grabaciones, me puse a redactar y siendo altas horas
de la noche me quedé dormido y soñé, en honor a la verdad, no sé si fue
una pesadilla o un bello sueño, pero en concreto me vi en una ciudad
de elevada población que al cruzarse se rozaban, tenían rostros angelica-
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les, verdaderamente bellos, cuerpos hermosos, de la costa, sierra y selva
del Norte, Centro y Sur de nuestro País, sin distinción de raza, credo,
opinión, altos, bajos, miembros de la Policía, casi todos tomados de la
mano, en verdad se veían que disfrutaban de una envidiable felicidad.
Todos transitaban por una misma acera; pero me tocó cruzar la calle y
observé que igualmente muchas personas transitaban en sentido con-
trario; entre ellas personas ampliamente conocidas, prestigiosos profe-
sionales, mis amigos muy cercanos, mis colegas docentes universitarios,
mis exalumnos, alumnos, vi a mi amigo conocido como el “Bambino”
y lo escuché decir que rechazaba rotundamente su opción agregando
que Dios no los había creado así y otra persona femenina que le dijo que
se callara porque era homofóbico; pero casi todos dirigían su mirada a
la acera que había abandonado, algunas proliferaban palabras soeces,
otras reclamaban que se debería respetar su derecho de opción y a otras
personas no les importaba tal suceso.
Era una experiencia trascendente, así que me dispuse a continuar
en ese embeleso y viaje a distintos lugares en los que encontré muy simi-
lares situaciones de hecho, así que me puse a indagar y llegué a conocer
una problemática como el caso de la unión civil que generaba adulterio
en el caso de una infidelidad, y estaba protegida por la norma, si era sus-
ceptible que el sobreviviente de la Unión civil le asistía el derecho a he-
redar, si podían adoptar y otros aspectos relacionados que sí gozaban del
amparo jurídico en el caso del matrimonio civil. Asimismo, me encontré
con un familiar que tiene formación jurídica y le pregunte su parecer
sobre el tema que hoy me ocupa y me respondió: En definitiva, si bien es
válido reconocer que Dios hizo una comunidad humana, revestida de una serie
de valores, es inevitable no recordar que somos creación hecha en base a imagen
y semejanza de nuestro Todopoderoso, donde los seres humanos en aras de crear
una sociedad en donde reine la paz social hizo uso de una serie de derechos, va-
lores, buenas costumbres, los cuales la mayoría de ellos se encuentran plasmados
en cuerpos normativos y algunos como en el último caso carecen de un documento
en la que se haya plasmado; es menester enfatizar que estos cuerpos nor-
mativos al igual que Dios nos creen iguales ante sus ojos; pero ante ello
surge una interrogante de suma relevancia ¿hasta qué punto es posible
satisfacer las necesidades de la minoría y desplazar la de las mayorías?
Julio Alejandro Villanueva Pastor
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A criterio personal, considero que pese a que el Derecho, tiene una
ardua lucha, por plantear derechos y deberes que puedan amparar
de manera igualitaria y sin diferenciación alguna para todos los ciu-
dadanos, existe otro factor importante que debe cumplir y es también
velar por una armonía social, la cual solo se podrá lograr creando una
ponderación entre las necesidades de las minorías y las mayorías, pero
sin tener que realizar exabruptos indeseables que afecten las buenas
costumbres de la mayoría por satisfacer a la minoría, claro ejemplo es
la aceptación de la unión civil entre parejas homosexuales, que si bien
es cierto es una necesidad de la minoría no se puede altercar contra las
buenas costumbres establecida por la mayoría; ello implicaría un gran
desorden y desbalance en las bases sociales, los cuales consideran a la
familia, como una pareja heterosexual y su prole, es aquí donde surge
el conocido pensamiento jurídico, “tratar igual a los iguales y desigual
a los desiguales”. Aunque ello parezca algo brusco y grotesco esto for-
ma parte de realidad, es sumamente complicado poder aceptar, que
en un país en el que reina la heterosexualidad y familias conforma-
das bajo esta opción, se pueda concebir la conformación de familias
homosexuales y con hijos producto de una adopción, inseminación
u otra forma de reproducción y aunque aunándome a las estadísti-
cas que demuestran que los menores no muestran ninguna afectación
criadas por padres o madres homosexuales, ello propiciaría la verdade-
ra conformación de una familia y ser considerada como tal.
Así debo dejar en claro, que la única motivación que me impulsa
oponerme a la unión civil, es que afecta las preferencias y necesidades
de la mayoría, pero con el afán de crear una crítica constructiva y a la
vez propositiva, considero que es pertinente buscar una ponderación
de intereses entre ambos grupos, entre homosexuales y heterosexuales;
porque es inaceptable dejar desamparados a la minoría, y ser cruelmen-
te excluidos de la protección legislativa, pese a que en nuestra Carta
Magna, se consagra la igualdad de derechos entre todos los peruanos sin
diferenciación de sexo, en todo caso, si hará caso omiso a este artículo es
preferible, modificar esta norma y dejar que en nuestro país, gobierne
las injusticias y discriminaciones; como es inimaginable esta situación
social, es preferible buscar una equidad, donde se beneficie a un grupo
Unión civil vs. matrimonio civil
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sin afectar a otro; puesto que de ello se ocupa el Derecho, buscar una
satisfacción general basada en la justicia; donde el excluir a los homo-
sexuales de una ley válida para todos los peruanos, es una clara muestra de
injusticias y desigualdades en las que se encuentra nuestro país. En este escena-
rio finalizo haciendo hincapié que la ponderación es la mejor opción para
solucionar este conflicto socio-jurídico.
Julio Alejandro Villanueva Pastor