quaestio iuris310
La redacción científica en el derecho:
pautas para la escritura de investigaciones
DOI: https://doi.org/10.70467/rqi.n15.16

quaestio iuris
La redacción científica en el derecho: pautas para
la escritura de investigaciones
Scientific writing in law: guidelines for writing
research papers
ROSELL CARRIÓN, Katy Alejandrina 1
Recibido: 30.10.2025
Evaluado: 20.11.2025
Publicado: 28.12.2025
1 Docente en la Universidad Nacional de Cajamarca. Cajamarca, Perú. Abogada. Magíster en Derecho
Penal y Criminología. Correo electrónico: katyr.carrion@gmail.com. Código Orcid: https://orcid.org/0009-
0003-2932-1289
Sumario
I. Introducción. II. Métodos y técnicas. III. La redacción y la
lectura: una relación imprescindible. IV. La redacción científica
y su importancia en las investigaciones. V. Pautas para
considerar durante la redacción científica de una investigación
jurídica. VI. Conclusiones. VII. Lista de Referencias
Resumen
Este artículo aborda la problemática de la redacción científica
en el ámbito jurídico, identificando la falta de preparación formal
en estudiantes y egresados de Derecho como una limitante
para la producción de investigaciones de calidad. Partiendo
de un enfoque cualitativo y metodología analítico-deductiva, el
estudio subraya la relación indisoluble entre la lectura crítica
y la escritura competente, enfatizando que esta última no es
una habilidad innata, sino que debe fomentarse desde la
formación temprana. Se destaca la importancia de la redacción
científica para comunicar con precisión, claridad y brevedad los
resultados de una investigación, evitando tecnicismos excesivos
y ambigüedades que dificulten su comprensión interdisciplinaria.
Finalmente, se concluye que es imperativo implementar pautas
específicas y capacitación continua para que los investigadores
jurídicos asuman su rol como escritores, logrando así una
divulgación efectiva del conocimiento y un aporte significativo
a la disciplina.
Palabras clave: Redacción Científica, Investigación Jurídica,
Lectura Crítica, Método Científico, Comunicación Académica.

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ROSELL CARRIÓN, Katy
Abstract
This article discusses the issue of scientific writing in the legal
field, identifying the lack of formal training among law students
and graduates as a limitation to the production of high-quality
research. Using a qualitative approach and analytical-deductive
methodology, the paper highlights the inextricable link between
critical reading and competent writing, emphasising that the
latter is not an innate skill but one that must be fostered from
an early age. It highlights the importance of scientific writing in
communicating research results accurately, clearly and concisely,
avoiding excessive technicalities and ambiguities that hinder
interdisciplinary understanding. Finally, it concludes that it is
imperative to implement specific guidelines and ongoing training
so that legal researchers can assume their role as writers, thereby
achieving effective dissemination of knowledge and making a
significant contribution to the discipline.
Key words: Scientific writing, legal investigation, scientific
method, critical reading, academic communication.
I. Introducción
La redacción, en sentido amplio, s una labor esencial del escritor,
quien realiza un ejercicio mental para transmitir ideas o contar
historias. Sin embargo, existe una interpretación errónea que
asocia esta habilidad exclusivamente con literatos o profesionales
de la redacción, como periodistas o abogados.
En el ámbito legal, los juristas redactan diariamente demandas,
solicitudes, informes y otros documentos que requieren un
recuento de hechos. Aunque esta actividad podría considerarse
un relato, en esencia, busca ilustrar al magistrado sobre la
conducta de las partes involucradas.
No obstante, la redacción no se limita únicamente al ejercicio
profesional del abogado. Todos los profesionales, sin excepción,
en algún momento deben realizar redacción científica para
documentar las investigaciones.
La redacción, como forma de comunicación, permite a los seres
humanos transmitir emociones o conocimientos, fomentando
nuevas ideas y percepciones sobre la cultura y la ciencia. Por ello,
redactar no debe entenderse como un mero cumplimiento formal,
sino como una actividad que demanda organización previa de
las ideas que se desean transmitir.
Ahora bien, la redacción de cualquier documento implica que
haya de por medio una organización previa de ideas, teniendo

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en consideración que cuando se escribe, el autor debe está
escribiendo para un lector externo – que puede o no ser abogado
– y no tendrá la posibilidad de aclarar las dudas que surjan.
En este sentido, existen diversos tipos de redacción, partiendo
del tipo de texto que se pretende realizar y de su propósito.
Por lo que, el primer paso es plantearse el tipo de texto que se
pretende elaborar, si se desea narrar hechos a modo de cuento,
relato o quizás una demanda, o por el contrario, se trata de una
investigación basada en el método científico.
Se afirma que “Cuando plasmamos por escrito algún
acontecimiento, pensamiento, hecho, noticia, entrevista,
reportaje, exposición o esbozo, de una manera minuciosa,
cuidadosa, con coherencia y cohesión, hemos redactado.”
(Longas Alzate; López Zapata; Ramírez Álvarez, 2005, p.3).
Esto refleja que la redacción no consiste únicamente en ordenar
palabras siguiendo la lógica gramatical, sino en garantizar
coherencia entre el pensamiento y su expresión escrita. Llegando
a ser necesario, el apoyo de un editor, que contribuirá a la calidad
del texto.
Entonces, no se debe caer en el error de pensar que redactar es
escribir solo como acto inherente e innato, ya que esta actividad
requiere preparación y meticulosidad. Solo así el lector podrá
comprender las ideas que se desean divulgar o empatizar con
las emociones transmitidas en una creación literaria.
Ahora bien, dada la connotación jurídica del estudio, es necesario
mencionar que la redacción debe formar parte de la preparación
universitaria en los currículos de las Facultades de Derecho. Si
bien se instruye a los estudiantes en la redacción de demandas
o solicitudes, suele dejarse de lado un ámbito fundamental: la
redacción científica.
No se pretende que los universitarios lleven sendos cursos de
redacción científica a lo largo de los seis años de profesión, pero sí
que sean conscientes de lo que implica escribir una investigación,
sea en modalidad de artículo o tesis. La adecuada capacitación
y enseñanza de la redacción responde a lo normado por la Ley
Universitaria.
En esa línea, el artículo 48 de la mencionada Ley, prescribe que
la investigación “constituye una función esencial y obligatoria de
la universidad, que la fomenta y realiza, respondiendo a través de
la producción de conocimiento y desarrollo de tecnologías a las
necesidades de la sociedad, con especial énfasis en la realidad
nacional”. El reconocimiento de la importancia de investigar es

quaestio iuris314 indispensable para tomar conciencia de la urgente necesidad
de enseñar a los alumnos, no solo a redactar, sino a escribir
científicamente.
Sin embargo, en la práctica, el estudiante en cualquier modalidad
educativa (educación básica o superior) se ve constantemente
involucrado en la creación de textos a lo largo de su trayectoria
académica y debe encontrar la forma de elaborar lo solicitado
por el/la docente, sin tener previo conocimiento de cómo escribir,
de las reglas para redactar adecuadamente y por tanto, de cómo
llegar a los lectores.
Idealmente los estudiantes deberían tener conocimientos de
ortografía, gramática y redacción, a fin de lograr un aprendizaje
integral. Si bien podría argumentarse que estas materias
pertenecen al ámbito escolar, es en la universidad dónde se
aplican con más énfasis, dado que se asignan trabajos de
investigación desde el primer ciclo (monografías o ensayos),
en los que se debe demostrar sus cualidades como escritores.
Ahora bien, ante la necesidad inminente de redactar
adecuadamente los trabajos universitarios, se convierte en una
necesidad conocer sobre redacción científica y qué papel cumple
en la enseñanza del derecho. Por ello, en la actualidad hay cierto
incremento de doctrina y guías que enseñan a los estudiantes a
escribir científicamente, con miras a la elaboración de un artículo
o tesis.
Cabe mencionar que, en la actualidad, la modalidad obligatoria
para obtener el título profesional de abogado es la tesis, cuya
redacción es íntegramente de autoría del investigador, quién
requiere conocimientos previos en el arte de redactar para hilar
ideas y construir argumentos que apoyen la hipótesis que plantea.
Ante la ausencia de preparación previa en redacción científica,
se puede caer en el error, considerando que el transmitir ideas
basadas en ciencia puede ser una labor difícil, pues “Para muchas
personas, incluyendo estudiantes universitarios, escribir es
considerado un trabajo tedioso,” (Ramirez, 2017, p.6).
Entonces cabe preguntar ¿cómo cambiar esta perspectiva
en estudiantes e investigadores en derecho? El origen de los
principales problemas de redacción, parte por la escaza práctica
de la lectura en el país, pues para la solución se requiere fomentar
la lectura en niños, niñas y estudiantes de pre y posgrado.
En el Perú, se afirma que la lectura es un grave problema, tanto
en zonas rurales como urbanas, donde los desafíos estructurales
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quaestio iuris315 del Estado se agravan y ocasionan las falencias en la educación.
Las estadísticas revelan que el 6.5% de la población entre los
18 hasta los 64 años asistió a una biblioteca presencialmente,
mientras que el 12% habría recurrido a bibliotecas digitales (El
Peruano, 2025).
Las cifras reflejan una realidad dura que ocasiona no solo
problemas de comprensión lectora, sino que, a largo plazo, limita
la capacidad de redacción de estudiantes y profesionales. A ello,
se suma el problema de ortografía y la gramática. Por tanto,
los hábitos de lectura son imprescindibles al momento de exigir
una formación más sólida enfocada en la redacción de textos
científicos.
Así, la importancia de la redacción científica radica no solo en la
necesidad de llevar a cabo una investigación, sino también en
saber cómo difundir los resultados a través de un lenguaje claro,
destinado no solo a profesionales de la misma área, tomando en
cuenta que el derecho es multidisciplinario.
En consecuencia, el investigador en Derecho no solo debe
identificar la problemática y construir una formulación idónea,
sino que su función y labor se extiende más allá, pues “Todo
investigador es un escritor” (López Escarcena, 2011, p.236).
Esto evidencia la inminente necesidad de establecer reglas
y pautas claras que ayuden al estudiante en derecho, a
plasmar adecuadamente sus ideas, sin caer en incoherencias,
ambigüedades o en la complejidad de textos al punto que solo
un abogado especialista pueda entenderlos.
En el artículo, abordamos la problemática de la redacción en
estudiantes y egresados de derecho que se enfrentan a una hoja
en blanco, cuando se pretende realizar un artículo científico o
tesis, teniendo como punto de partida la redacción científica y
su aplicación, así como brindar los suficientes elementos para
su adecuada elaboración.
II. Métodos y técnicas
El artículo de investigación utilizó como método general el
deductivo, debido a que partiremos de los problemas identificados
en las diversas áreas en las que se puede aplicar la redacción
científica, para posteriormente centrarnos en el caso particular de
las investigaciones jurídicas. En estas, se evidencia con mayor
énfasis la necesidad de implementar pautas específicas que
sirvan de guía para estudiantes de pregrado y posgrado.
Por otro lado, también se utilizó el método analítico, con la
finalidad de descomponer los elementos necesarios para realizar
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quaestio iuris316 una redacción científica adecuada en los trabajos de investigación
en derecho. Este enfoque permitió determinar qué componentes
de otros tipos de redacción pueden aplicarse al trabajo científico
y cuáles no. Posteriormente, estos hallazgos servirán para
ofrecer a la comunidad educativa y científica pautas que puedan
considerar al momento de elaborar un artículo académico, tesis
o investigación jurídica.
Cabe mencionar que este estudio es de tipo cualitativo, por lo que
las técnicas responden a esta metodología. Por ello, se utilizó
el análisis documental para recabar doctrina relevante sobre la
redacción científica y verificar su posible aplicación en materia
jurídica. No se abordó la redacción en sentencias y/o documentos
de similar índole, únicamente se centró en el ámbito científico.
Al utilizar una técnica cualitativa, el instrumento que
correspondiente es la hoja de ruta, cuya finalidad es concatenar
y ordenar las ideas extraídas de la doctrina, para posteriormente
presentarlas y explicar su función en la redacción científica de
las investigaciones jurídicas.
III. La redacción y la lectura: una relación imprescindible
Es necesario partir desde el ámbito general para contextualizar
a los lectores interesados en conocer los aspectos básicos de
la redacción. Líneas arriba se mencionaba que la redacción no
se limita a plasmar determinadas ideas, sino que se trata de una
labor minuciosa que requiere un ejercicio mental para ordenar
e hilar ideas que deben transmitir un mensaje claro y puntual
(Longas Alzate; López Zapata y Ramírez Álvarez, 2005). Esto
implica que de por medio haya principalmente organización.
Cassany (1993) indica que algunas personas consideran que
el escribir es un arte reservado para unos pocos y que, por
tanto, no podría enseñarse como cualquier otro oficio como el
de un aprendiz del carpintero. Sin embargo, en la actualidad, la
redacción ha evolucionado y existen diversos cursos que brindan
pautas y consejos para mejorar construcción de textos.
Uno de los consejos recomendados en talleres de escritura
creativa es practicar activamente la lectura. En principio, porque
el arte de redactar no es una habilidad innatada, sino que puede
adquirirse con dedicación y las herramientas adecuadas. El
fomento de la lectura debe empezar desde los primeros años
de formación educativa, para que en la universidad el alumno
pueda alcanzar los niveles de creación de textos que se requiere
para las investigaciones.
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quaestio iuris317 En este sentido, cabe mencionar que “En las aulas universitarias
esta exigencia requiere del profesor un doble esfuerzo:
seleccionar textos relevantes y organizar antologías debidamente
sincronizadas, que requieren tiempo y dedicación.” (Mallqui
Lavado y Inacio Huaire, 2016, p.88). Por lo tanto, la redacción
debe ser una habilidad enseñada desde la escuela, y luego, en
la universidad, el docente debe guiar la elaboración de textos
que respeten las reglas de ortografía, gramática, coherencia y
cohesión. Requiriendo entonces un doble esfuerzo por parte del
docente, quién no solo revisará la citación de fuentes, estructura
y contenido, sino también la coherencia de sus argumentos
y la hilación de ideas que debe evaluarse en cada curso y/o
asignación.
El primer paso, para llegar a desarrollar habilidades de redacción
es fomentar la lectura de libros acordes a la edad del estudiante,
que poco a poco generen apego y gusto por esta actividad. Para
ello se podría recurrir a literatura, en principio, de preferencia
en idioma español y que resulte de interés para los estudiantes.
Estos libros deberán cumplir con cierto nivel de calidad literaria,
lo que implica optar por autores reconocidos o premios nóbeles,
cuya redacción es meticulosa y coherente.
Aunque la lectura de obras literarias contribuye a la mejora de
la redacción en sentido amplia, cabe destacar la importancia de
adquirir esta habilidad como estudiantes de derecho, a quienes
se les brinda lecturas especializadas desde los primeros ciclos de
la profesión. La interrogante ante esta situación es ¿el estudiante
de derecho está preparado para llevar a cabo una lectura crítica
de textos jurídicos? La respuesta puede variar, pues algunos ya
tienen ciertos conocimientos previos por familiares que podrían
explicarles los términos que no son entendibles, pero la gran
mayoría ha aprendido a leer por obligación, corriéndose el riesgo
de caer en el tedio.
Por lo tanto, cuando el estudiante se enfrenta a un texto
especializado, no se trata solo de leer por leer, sino que además,
debe enseñarse y fomentar la lectura crítica, pues “La lectura es
madre de la escritura.” (Mallqui Lavado y Inacio Huaire, 2016,
p.89). Esta afirmación no solo la encontramos en la doctrina
referente a esta temática, sino que los propios docentes de los
diversos talleres de escritura creativa, recomiendan siempre leer
activamente literatura que contribuya a la ampliación de técnicas
de escritura2.
2 Existen, en la actualidad, talleres de escritura creativa donde se brindan consejos de redacción
enfocados a elaborar textos literarios como cuentos, relatos, microrrelatos; cuya dirección está bajo
el mando de escritores como Alonso Cueto o Kathy Serrano, que permiten mejorar las técnicas de
escritura a través de la difusión entre los participantes, donde serán ellos quienes corrijan los textos.
También, se analizan cuentos, relatos y microrrelatos, para encontrar el estilo y habilidad para usar la
comunicación escrita.
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quaestio iuris318 En cuanto a la lectura crítica, no basta solo con leer determinado
texto y entenderlo parcialmente, sino que se requiere el análisis
del estilo del autor, de interpretar el sentido de cada oración y si
fuese necesario acudir a un diccionario para verificar el significado
de las palabras que pudiesen resultar complejas, sobretodo en el
caso de los estudiantes de derecho, pues se suelen utilizar frases
o palabras en latín, cuyo significado solo lo encontraremos en
un diccionario especializado. Pero, este ejercicio no se restrinje
solo al ámbito jurídico, sino con cualquier tipo de literatura que
llame nuestro interés.
Este tipo de lectura es importante para las investigaciones,
debido a que es necesario revisar antecedentes y llevar a cabo
una revisión exhaustiva de los artículos y/o investigaciones
relacionadas con la problemática que se pretende tratar.
Siendo necesario mencionar que, “La lectura crítica nos permite
discriminar los artículos según los puntos fuertes y débiles de la
metodología utilizada, y su finalidad es ayudar a los profesionales
a tomar decisiones adecuadas” (Díaz Portillo, s.f., p.34).
Si bien, en el derecho la lectura crítica puede enfocarse en la
interpretación de normas, sentencias, demandas, informes, entre
otros documentos, deja abierta la posibilidad de utilizar para
el ámbito científico, donde será necesario hacer una revisión
exhaustiva de literatura especializada en la problemática, para
luego poder analizar el contexto.
Siendo así, la lectura crítica tan necesaria para la adecuada
interpretación de una investigación publicada, aún está
en construcción en el ámbito del derecho,sufriéndose
serias falencias en las diversas currículas de estudio, pues
Latinoamérica aún no tiene cursos especializados de lectura
crítica y/o redacción científica que brinde a los estudiantes las
herramientas necesarias para la elaboración de una tesis o un
artículo (Ureta Guerra, 2006).
Por otro lado, se afirma que “la lectura crítica presupone que
se ha pasado del nivel de comprensión literal a una etapa de
interpretación, donde se establecen deducciones, relaciones
y conexiones con la realidad manifestada en el texto” (Chávez-
Fernández et al., 2025, p.149).
Finalmente, la redacción en su sentido más amplio, podría
manifestarse cuando “El autor organiza con criterio las palabras
y las oraciones que le permiten comunicar al lector mediante
un estilo natural.” (Raymundo, 2023, p.177). Esta definición se
aplica para cualquier tipo de escritor, desde aquellos que están
interesados en la creación de textos creativos hasta para los
investigadores en todas las ramas de la ciencia y disciplinas.
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quaestio iuris319 IV. La redacción científica y su importancia en las
investigaciones
Son muchas las especialidades y profesiones en las que se aplica
la redacción científica, e incluso podría creerse que está más
desarrollada y se convierte en una obligación cuando se trata de
investigaciones cuantitativas, donde podría haber de por medio
un experimento o de tipo cuasi experimental, pues el método
científico es más riguroso.
Sin embargo, en el caso de la redacción científica utilizada en
artículos científicos o tesis en general, se vuelve imprescindible
y de carácter obligatorio, debiendo cuidar cada una de las ideas
que se exponen, teniendo en cuenta que no solo se revisa la
adecuada formulación de la hipótesis, problemas, objetivos,
métodos, técnicas e instrumentos, sino que estos deben
explicarse de forma clara y sencilla, evitándose así el posible
rechazo u observación de la investigación.
Al respecto, cabe mencionar que “el motivo principal de rechazo
está asociado con una redacción deficiente, la cual, de acuerdo
con editores y revisores, impacta preponderantemente en la
calidad y presentación de los manuscritos” (Hernández-Vargas
et al., 2019, p.636). Un artículo o investigación puede tener
una excelente metodología acorde a lo que se busca resolver,
pero si la comunicación escrita es confusa, el aporte no tendrá
el mismo impacto, incluso podría ser rechazado. Hay áreas
donde la redacción científica se encuentra más desarrollada y
los doctrinarios se han preocupado por recopilar definiciones y
consejos de escritura.
En el caso peruano, la Universidad Cayetano Heredia ha
desarrollado una guía de escritura científica, donde se contemplan
aspectos como el comportamiento de la escritura, la lectura,
estructura, se hace alusión al estilo, revisión, entre otros. Todos
estos aspectos son básicos al momento de escribir. Considerando
que “La escritura académica y/o científica es un puente que
conecta a quien investiga, por un lado, con su audiencia, por
el otro; es un medio para la tan ansiada divulgación científica”
(Heard, 2023, p.10).
Sin embargo, esto no implica que en el ámbito jurídico no
haya preocupación por la redacción, al contrario, se imparte
cursos enfocados a enseñar cómo elaborar una demanda, una
solicitud y en general, cómo hacer documentos relacionados
con los trámites que día a día se realizan en la profesión. Pero,
cuando estos mismos profesionales se enfrentan a realizar
una investigación, no saben con exactitud cómo redactar un
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quaestio iuris320 capítulo de resultados o de contrastación, donde se vuelven más
marcadas las prácticas las falencias que tiene el investigador,
dado el carácter argumentativo.
Por ello, se podría afirmar que dada la necesidad de sostener
argumentos para demostrar una hipótesis en la investigación,
se convierte en una necesidad que el investigador tenga
habilidades de redacción marcadas y contar con las herramientas
necesidades para saber cómo divulgar sus resultados, sin caer
en el exceso de términos complejos y latinismos que compliquen
la comprensión total.
En el ámbito de la investigación, cabe mencionar que durante la
redacción, es posible que haya momentos de desánimo, donde
el investigador se vea desmoralizado y por tanto, la investigación
sea un proceso difícil, donde la redacción de los resultados
se atasca y se puede llegar a creer que los resultados no son
adecuados o suficientes (Soriano, 2008).
Estos problemas al momento de redactar una investigación,
se agravan si el investigador no asume su papel de escritor
y considera que el llevar a cabo una tesis, basta con aplicar
instrumentos y la técnica adecuada, sin tener en consideración
que posteriormente es necesario dar a conocer los resultados
y argumentar en base a estos. Para esta actividad es necesaria
la redacción científica.
V. Pautas para considerar durante la redacción científica de
una investigación jurídica
Son diversos los consejos y/o pautas que se recomiendan
cuando se piensa redactar, no solo para el ámbito científico,
sino para todos los diversos escritos que el ser humano puede
hacer. Sin embargo, dada la connotación jurídica de las ideas
que se exponen, se mencionarán consejos y cómo estos podrían
ser aplicados por los investigadores jurídicos, sean de pre o
posgrado. Más aún cuando esta se pretende publicar en una
revista científica o es una tesis de grado, cuyo valor y aporte al
conocimiento son significativos.
Por ello, se afirma que “Una de las características más importantes
de la redacción científica es la precisión […] que también asegura
que el lector pueda entender el significado exacto de lo que se
está comunicando” (Romero Palmera, 2024, p.1). Por tanto, todo
manuscrito científico, debe ser preciso, sin excesivas palabras.
Cuando se hace referencia a las palabras en demasía, se
considera que menos, es más. Esto significa que, si al momento
ROSELL CARRIÓN, Katy

quaestio iuris321 de redactar se puede simplificar una frase de quince palabras a
diez, se debe optar por reducir. Ahora bien, en las investigaciones
jurídicas, los abogados o estudiantes pueden caer en el error
que mientras más voluminosa la investigación es mejor. Esta
afirmación se puede cumplir en algunas tesis. Pongamos un
ejemplo.
Siendo así, debido a la precisión es necesario que cada término
utilizado en la redacción científica deba evitarse palabras
confusas o que puedan generar ambigüedad, pues el lector, no
tiene acceso inmediato al autor para consultarle el sentido de
una oración.
Carbonell nos indica que los abogados tenemos la costumbre de
ser excesivos en el uso de expresiones, situación que se complica
con la prolijidad, extendiéndonos innecesariamente, llegando a
Tabla 1
Ejemplo de precisión en una tesis en Derecho
Nota: Se ha extraído un párrafo de una tesis y se ha realizado un ejercicio de edición, no
solo en cuanto a precisión, sino que también se corrigió los signos de puntación. En el
texto original contamos con 133 palabras y en la edición con 113.
Queda a consideración del lector si el texto de edición puede seguir corrigiéndose – que
es muy probable – o si la redacción es aceptable y más entendible. Entonces, cuando se
refiere a la precisión, no significa simplificar el texto hasta que quede en 2 líneas y resumir
sacrificando datos, sino utilizar la cantidad de palabras adecuadas para transmitir el
mismo mensaje, sin hacer la lectura tediosa, pues una mala gramática puede desmotivar
al lector y dejar de lado la tesis en la revisión bibliográfica.
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quaestio iuris322 construir legajos con tecnicismos y abstracciones que no siempre
son comprensibles (2019). Por lo que, es necesario que, desde la
formación universitaria, haya preparación no sólo en redacción
jurídica, sino también académica o científica, lo que contribuye
a fortalecer su educación integral, capacitándolos para cumplir
con las expectativas en investigación.
Por otro lado, un requisito de la redacción científica, unido a
la precisión, es la claridad. Esto significa que habrá un orden
lógico de ideas, directas y organizadas, para que el lector pueda
entender la argumentación que pretende expresar cómo se llevó
a cabo la investigación; facilitando la comprensión y la crítica del
lector (Romero Palmera, 2024).
La claridad de una redacción en las tesis en derecho no solo
conlleva precisión, sino también claridad. Ambos se relacionan
con la necesidad de no llenar el texto de tecnicismos y de
oraciones largas que puedan ser reducidas mediante edición.
Este requisito es fundamental para que la investigación llegue
a más lectores y no solo a profesionales en derecho, pues
se entiende que, al ser multidisciplinario, tanto sociológicos,
filósofos, psicólogos, entre otros, podrían revisar la tesis y eso
implica que no siempre conocerán los latinismos, por lo que
es necesaria la redacción en palabras sencillas y recurrir al
tecnicismo cuando es necesario.
También, se requiere que la redacción científica en tesis sea
breve, pues “Un texto extenso y prolijo puede distraer al lector del
mensaje principal y dificultar la retención de información clave.”
(Romero Palmera, 2024, p.1), lo que lleva a enfocarnos en el
problema de la redacción de los abogados, quienes pueden caer
en la redundancia y en el exceso, dificultades que podrían ser
motivo de pérdida de información relevante de la investigación.
Ahora bien, al momento de escribir, se debe tener en cuenta el
tipo de conversación que se desea tener con los lectores, en
este caso con los abogados o investigadores que podrían llegar
a revisar la tesis. En este caso el escritor asume la posición de
una persona que tiene información importante y que debe dar
a conocer.
Por su parte, los lectores también desempeñan un papel
fundamental, y la labor del escritor será pensar qué tipo de
relación creará con ellos. Empezando por considerar que son
personas expertas en la temática y no necesita simplificar la
terminología o si, por el contrario, el lector será alguien que no
conoce lo estudiado y, por tanto, las palabras deben ser fáciles
de comprender. Esto se complejiza cuando se trata de un jurado
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quaestio iuris323 de tesis, donde el investigador deberá pensar en cada uno de
ellos como lectores (Booth, Colomb, & Williams, 2008).
Ahora bien, para poder escribir y pensar en el tipo de lectores
que tendrá la investigación, es necesario plantear qué tipo de
estudio se trata, si es un artículo de investigación para una revista
indexada especializada en derecho, quizás el escritor puede
permitirse ser más técnico y utilizar latinismos que enriquezcan.
Muy por el contrario, si la investigación incluye otras disciplinas
y ciencias, será necesario que el lenguaje sea sencillo.
El redactar implica constancia y rutina. “Un esfuerzo que solo
puede provenir del placer que tengamos en leer, investigar,
elaborar hipótesis, pensar y escribir” (Mitidiero, 2025, p.26).
Entonces, no solo basta con conocer pautas y consejos para
escribir, sino que también es necesaria de una disciplina
constante a lo largo de la vida, del día a día. Lo que llevará a
que conozcamos el estilo con el que escribimos y las posibles
mejoras a aplicar.
Entonces, si los estudiantes en derecho arrastran ciertas
deficiencias en lectura y escritura, es necesario que haya
suficiente capacitación en la materia para enfrentarlos a una
investigación y enseñarles que no se trata solo de escribir los
resultados y presentar argumentos. Sino que la redacción
científica va mucho más allá, debiendo el investigador asumir el
papel de escritor y no como mero aplicador de instrumentos. Esto
conlleva a necesitar de talleres y charlas enfocadas a explicar la
importancia de saber escribir y no solo investigar y, también, de
la constancia del alumno a mejorar continuamente su escritura.
Por ello, la labor investigativa debe verse siempre acompañada
de técnicas y el aprendizaje de la redacción, pues no son labores
alejadas, al contrario, quien llega a resultados producto de un
método científico, tiene el deber de comunicarlos y el hacerlo
implica escribir y leer mucho. No es opcional y las universidades
están en la obligación de garantizar la enseñanza de esta
habilidad, para evitar que los estudiantes recurran al plagio o a
la contratación de terceros.
Siguiendo las ideas expuestas, existen diversas decisiones que
se deben tomar a lo largo del proceso de redacción, siendo que “la
más relevante es definir claramente qué resultados pretendemos
comunicar, cuál es la historia que queremos contar” (Torres-
salinas, 2025, p.2).
Queda claro, entonces, que al momento de redactar cualquier
tipo de escrito se debe plantear un objetivo claro. Cuando hay
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quaestio iuris324 claridad en la intención del escritor, es más fácil que las palabras
y oraciones puedan girar en torno a lo que deseamos comunicar.
En el ámbito de la investigación jurídica, será imprescindible
que una vez se haya elegido un problema, formulado objetivos y
revisada la doctrina, se plantee desde ya el objetivo de comunicar
los resultados a los demás investigadores y eruditos.
Ahora bien, cuando se piensa en redactar una investigación, no
basta con escribir lo que dicen otros autores, sino que implica
interpretar y comentar lo encontrado, refutar si las posiciones
son contrarias a lo que postula el investigador o explicar cómo
lo dicho es relevante para la problemática.
En la labor de la redacción, el investigador/escritor, puede adoptar
comportamientos rutinarios que anteceden a la escritura y que
de cierta manera contribuye a que las ideas fluyan y puedan
expresar de mejor manera. Becker nos dice que durante una de
sus conferencias, al preguntar a los asistentes sobre los detalles
materiales que necesitaban para escribir, una de las participantes
indicó que ella primero debía limpiar toda la casa y además, solo
podía escribir en “(…) páginas amarillas de tamaño oficio, con
renglones, y utilizando una pluma estilográfica verde” (2016,
p.20).
Esto se relaciona con la constancia y dedicación que el
investigador le dedique a la escritura, pues conforme la practique
continuamente, podrá evidenciar de qué tipo de rutina debe
cumplir antes de sentarse frente a la hoja en blanco. Por lo que,
contribuye a conocer sus métodos de redacción.
Otra pauta para seguir en la redacción es practicar constantemente,
no solo redactar, sino también leer y releer lo escrito para
continuar corrigiendo lo ya dicho. Al respecto, “Ernst Hemingway,
sorprende cuando suelta el dato de que la última página de Adiós
a las armas la rehízo 39 veces. Saber esto no es un consuelo,
significa que para escribir hay que practicar y practicar.” (Mallqui
Lavado & Inacio Huaire, 2016, p.93).
El dato mencionado no implica que todos estemos obligados a
releer más de cuarenta veces nuestra tesis, sino que, como parte
del proceso de redacción y su mejora, es necesario volver a leer
y corregir aspectos de claridad, brevedad y precisión. Este es
uno de los consejos más utilizados en los talleres de escritura,
donde los docentes suelen afirmar que “hay que dejar descansar
nuestro escrito”3.
3 Esta afirmación se realiza luego de la participación en talleres de escritura creativa desde el año
2021, tales como “¡Abre la puerta y escribe!” a cargo de Kathy Serrano y “Taller de cuento” de Ricardo
Sumalavia. También, por la participación en el Laboratorio de Narrativa “Ellas Escriben” organizado por
Petroperú en el año 2023.
ROSELL CARRIÓN, Katy

quaestio iuris325 Al permitirse dejar descansar unos días el manuscrito en el que
ha trabajado durante un tiempo prolongado, el escritor puede
encontrar errores que no eran visibles durante el proceso de
redacción. Esto contribuye a mejorar la calidad del trabajo y crea
la convicción de mejora continua de lo plasmado en el papel.
Sin embargo, en la práctica, se aprecia que muchos estudiantes
universitarios no poseen la costumbre de revisar lo ya escrito,
lo que impide desarrollar prácticas idóneas para mejorar
constantemente su redacción. Aunado a ello, la ausencia de
lectura consciente y crítica los conduce por un camino sinuoso,
que deberán enfrentar cuando inicien una investigación. Pues, si
sus habilidades en redacción y lectura son limitadas, no sabrán
cómo plasmar los resultados y crear argumentos que contribuyan
a demostrar de la hipótesis.
La redacción científica permite fijar un objetivo y saber cómo
expresar nuestras ideas, ya no desde la emoción o el sentimiento
– como en el caso de los relatos, cuentos, entro otros – sino
desde lo investigado aplicando un método científico. Además,
la metodología de la investigación a veces puede convertirse
en un problema, cuando los métodos, técnicas, instrumentos
y objetivos, no coinciden con el tipo de estudio y, hay falencias
al momento de plasmar lo investigado, se agrava cuando el
conocimiento sobre metodología es poco o confuso.
En suma, la redacción científica no solo es aplicable cuando se
realizan investigaciones jurídicas con el carácter de tesis, sino
también para los artículos científicos, resaltando la importancia
de conocer y aplicar las pautas generales que contribuyen
a la comunicación de los resultados y por ende, al aporte al
conocimiento en Derecho. Pues, investigar implica escribir, leer
e interpretar.
VI. Conclusiones
Luego de la revisión de literatura referente a la redacción científica
y su aplicación en las investigaciones jurídicas, es necesario
concluir lo siguiente:
a. La redacción y la lectura, sea de obras literarias o de artículos
científicos, es imprescindible para mejorar nuestra escritura y
transmisión de ideas, por lo que su fomento debe realizar desde
las aulas escolares, para que el estudiante universitario puede
llegar a obtener disciplina y constancia al escribir y también para
leer, esto contribuirá a una mejor redacción científica aplicable
a la investigación.
ROSELL CARRIÓN, Katy

quaestio iuris326 b. La importancia de la redacción científica reside en comunicar
adecuadamente los resultados de una investigación, donde se ha
aplicado un método científico, lo que posteriormente contribuirá
a impulsar la escritura y el reconocimiento de los investigadores.
c. Si bien, existen diversas pautas para mejorar la redacción
científica en las investigaciones, las principales son la precisión,
claridad, brevedad, releer la investigación, dejar reposar durante
unos días y la lectura constancia con disciplina y conciencia.
d. Las investigaciones en derecho requieren de un manual
específico de redacción científica, donde no solo se haga alusión
a los requisitos formales y estructura, sino también brindar las
herramientas suficientes a los estudiantes para que con el tiempo,
puedan perder el temor de enfrentarse a una página en blanco.
VII. Lista de Referencias
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